Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

abril 18, 2005

Dr. Kinsey y el laberinto del sexo

Liam Neeson ha hecho mucho mejores papeles que el que realizó como el Dr. Alfred Kinsey en la película que recrea la biografía de este señor don científico, que aportó muchísima luz a la sexualidad gringa: le levantó la falda hasta la cabeza a la doble moral norteamericana, le bajó las bragas, le tentoneó los genitales y luego le sacó las verdades más oscuras de sus entretelas.

Con hombres, mujeres, y toda clase de “pervertidos” y reprimidos, Alfred Kinsey pudo elaborar una radiografía precisa de los usos, costumbres y mañas que poseían los norteamericanos en los años cincuenta, estudios de los cuales surgieron algunos reportes que más adelante les mostraré. Pero así como Kinsey fue y encueró sin piedad a la masa informe del pensamiento y actitud sexual de los estadounidenses, vino un viento derechoso, un movimiento ultramoralista de los tiempos anticomunistas y volvió a bajar la falda, subió los calzones y juntó toda la basura y la metió debajo de la alfombra, por lo cual hacen falta muchos estudios sobre sexualidad para saber en dónde se quedó el eslabón perdido que desquició el desmadre sexual que hay en gringolandia que se traduce en ignorancia y prácticas sexuales sin protección.

Me ha dado mucha ternura y a la vez una ansiedad horrible, el hecho de que este filme que recrea una sociedad absolutamente cerrada y hermética al conocimiento sexual pudiera haberse filmado en un entorno contemporáneo. Mucha gente hoy en día cultiva las mismas telarañas en la mente y la mayoría de las personas carece de una educación sexual sólida que le permita, no digamos ya que tenga una vida erótica saludable, sino que cuando menos se desempeñe con un sano conocimiento de la sexualidad, su fisiología y cierta ética que permita llevar a esta especie a una reproducción inteligente. Kinsey actuó de buena fe en su recopilación de los andares, decires y piensos de una sociedad encorsetada y cuya falta de irrigación del conocimiento, ciertamente les obnubilaba las ideas.

A más de cincuenta años del escándalo Kinsey y sus implicaciones en la vida sexual de las buenas gentes norteamericanas, no tenemos aún la suficiente conciencia sexual ni conocimiento. Sin embargo existe la posibilidad de que algunos de esos hallazgos nos ayuden a enderezar los rumbos del pensamiento sexual actual, orientando el panorama hacia, espero, una vida sexual más plena e informada.

Los reportes de Kinsey fueron: Sexual Behavior in the Human Male y Sexual Behavior in the Human Female, e iniciaron su aparición en 1948. Más tarde se instituyó el Instituto Kinsey, que cuenta con materiales sobre el tema sexual y reproductivo sumamente interesantes y valiosos. Según el reporte Kinsey, el 92 % de los hombres se masturba, y los que evitan esta práctica es porque tienen enquistado en el cerebro lo que les decían en el catecismo: te van a salir pelos en la mano o te vas a quedar ciergo. El 62 % de las mujeres se masturba, y temo que ese porcentaje sería válido cincuenta años después. Las mujeres conocen muy poco sus órganos reproductivos. Sin embargo y para que vean que el coito está tan sobrevaluado, la masturbación masculina disminuía al casarse los hombres, porque sus relaciones sexuales eran como una paja asistida: al tener una pareja fija y estable, ellos encuentran un lugar a donde ir a tirar su sema, sin importar muchas veces las circunstancias que rodean al acto sexual, ya no digamos erótico.

Los números de Kinsey indican que el 68 % de los varones son adúlteros y el 50 % de las mujeres incurrían en una indiscreción extramatrimonial. Considero que ahora la cosa está tablas. Trabajan más mujeres, son el primer consumidor de una gran mayoría de las economías desarrolladas y su poder adquisitivo ha crecido desmesuradamente. Si tienen más dinero, más poder y más independencia, ergo, sus opciones sexuales, cualquiera que sea su estatus civil, son muchas.

Según Kinsey, el 37 % de los hombres y el 13 % de las mujeres han vivido una experiencia homosexual teniendo ésta como resultado un orgasmo. Es decir, en el fondo todos tenemos un bisexual dormido, a la espera de que llegue una presa idónea. Apoyo esa moción. No es descabellado pensar en ese enamoramiento que causa la admiración hacia una persona, aunque sea de nuestro mismo género.

Kinsey fue un científico revolucionario, ciertamente, que a mi juicio le faltó quizás un poco de sensibilidad al tratar a sus objetos de estudio (seres humanos), sin embargo en esta misma frialdad pueda encerrarse una cierta consideración a la intimidad y fragilidad humana en estos temas. Aunque finalmente utilizó el método científico y obtuvo resultados muy concisos.

Posee el logro de haber superado la tesis de que la niñez es destino en cuanto a sexualidad como lo planteó Sigmund Freud y abrió más frentes de discusión respecto a los usos y costumbres de la sexualidad humana.
Planteó sobre la mesa todos los problemas sexuales y realidades que asfixiaban a la sociedad norteamericana. En ese terreno sin embargo, a Estados Unidos y al mundo le faltan todavía muchísimas soluciones.

marzo 09, 2005

Misandria o la vagina dentada

Alguien haga algo por favor. Este mes se celebra el sobado y ñoño Día de la Mujer, que por lo demás forma parte de las cursis efemérides que todo mundo enaltece, pero que carecen de verdadero significado y sobre todo, de trascendencia en el decir y hacer del ser humano. No se traduce ni en comportamientos o actitudes éticas en favor de los derechos de las mujeres y mucho menos en sus obligaciones. Las batallas que ganemos como viejas, nos seguirán costando a cada una de nosotras como individuas una por una, o bien, cuando se logren pactos soróricos que de vez en cuando surgen con contundente éxito. No hay alianza más firme que la de dos personas convencidas de una misma causa, y más si son del género femenino. Son pactos afortunados y muy fuertes.

Trepado en el oleaje que arroja la efeméride del Día de la Mujer, se organizó hace un año la llamada Marcha Masculina, encabezado por Lorenzo Da Firenze y un grupo de señores que han escrito un manifiesto que tod@s estamos obligados a leer por contener ideas sumamente divertidas. Hagan de cuenta que están leyendo los ideales de una turba masculina y furiosa contra la efigie de Paquita la del Barrio. Critican a las feministas, dicen que las viejas ya perdimos la feminidad, que no somos buenas madres, ni esposas, que nada más les lanzamos oprobios a los pobres hombres y que vamos rumbo a una machorrización y bigotización de la mujer (o sea mande, en la era de la cera y le electrólisis eso es un pecado enorme).

Hay que admitir que las feministas, mis amigas y compañeras de borrachera muchas de ellas, a veces se salen del calzón. Pero hay de casos a cazos. Dos de mis mejores cuatas son feministas, de esas que se saben el manual y le leen la mente a la Beauvoir, a la Pinckola, Sor Juana, Safo y demás vaginas poderosas. Pero se caracterizan por su tolerancia y agudos argumentos que defienden su postura sin menoscabar la ajena. Así como tengo otras conocidas feministas que escudan sus muchos traumas existenciales tras la bandera de la teoría de género, que más bien les sirve como un argumento a esgrimir ante el hecho de que un hombre o mujer no se les acerca ni para pedirles la hora, en especial cuando hablamos de relaciones sentimentales.

Pero así como el mundo masculino está polarizado entre los que tienen sexo y l@s difunt@s, al feminismo radical se le opone el movimiento de la marcha masculina, plagado de señores socavados que ya no hayan en donde colgar el mandil y tampoco encuentran la forma de defenderse de las perras mujeres que los someten. Ya ven cómo son las viejas...

En otrora quizás solamente lanzaría mis proverbiales risotadas ante la lectura del manifiesto de los penes oprimidos, pero cuando se me congeló la sonrisa fue cuando leí lo siguiente:

“Hay más intolerancia en las mujeres que en los hombres. Nosotros entendemos sus inquietudes y desavenencias; las mujeres se rehúsan a acoger con comprensión nuestras preocupaciones causadas por el tsunami social que están provocando las feministas, las femichistas y las femimachas. Hable usted con cualquier mujer: ninguna le confesará ser feminista. Casi todas lo son”.

¿A quién se le ocurre en su sano juicio decir que todas las mujeres somos feministas?, ¿la violencia que generan los hombres sobre las mujeres refleja la intolerancia que nosotros arrojamos sobre ellos?, ¿usaron la palabra tsunami porque está in fashion tras el lamentable fenómeno natural que arrasó con tanta gente en Asia?
Este movimiento de ultraderecha está saliéndose, intelectualmente, de la trusa. De verdad que no me importa que el grupo de la marcha masculina salga a la calle a pedir que no les lanzen el palote de las tortillas cada vez que planchen mal la ropa, no tengo problema con su derecho de expresarse. Pero una generalización tan ligera y sin fundamentos, y que me agrede a mí, - escribidora, no feminista, exfumadora, fuerte como leona y suave como gaviota-, no me parece justo.

No señores, yo no ataco a ningún hombre y ese manifiesto me ofende en mi calidad de dama, de señora, de madre de familia y de presidenta de varios patronatos que no solamente defienden los derechos de los hombres, sino que nos otorga facultades para mantenerlos económica, moral, ética, intelectual y hasta hormonalmente.
Y sigo con la casa de citas:

“Parte de la conspiración feminista consiste en inventar para el hombre nuevos mitos psicológicos como la andropausia, y nuevas exageraciones que rayan en lo paranoico -la disfunción eréctil- para debilitarnos y contagiar al varón con las molestias de sus menarcas, menstruaciones y menopausias. Parte de la conspiración feminista es desinflarle el falo al hombre. Señores, no existen más impotentes que celulíticas y feas. La tal disfunción es función directa del displacer sexual que la pareja causa en su compañero. La sociedad les tuerce la mano a los hombres por ser misóginos, ¡pero basta de mujeres misándricas y mensajes hembristas y humillantes al hombre!”

Este argumento es de mis preferidos. La andropausia existe. Al hombre también se le bajan las pilas y es normal que a cierta edad la testosterona vaya disminuyendo gradualmente hasta que de aquel hombre gallardo, ígneo y émulo de Apolo en llamas, solamente quede el zurrón. Es parte del proceso de la vida.

La disfunción eréctil no es un mito psicológico. Pocas veces afortunadamente, he sido testiga presencial de ese mal. Lo he vivido, sufrido y he devuelto al problema a la calle en donde lo levanté o a su casa. Y créanme tampoco es causa de disfunción que la mujer sea poco favorecida por los dones de natura: cuando a un hombre tiene hora pico en los cuerpos cavernosos de su pene y no quiere levantar, ni un tsunami de placer causado por odaliscas deliciosas lo hará. Hay causas médicas, fisiológicas, psicológicas y muchos sustos en la niñez que ocasionan la disfunción eréctil. Y con tanto fármaco como Cialis, Viagra, Levitra y hasta un chiquiador de tuétano se resuelve el problema.

Otra: que yo sepa a ninguna mujer heterosexual por más conspiradora que sea, le gusta la idea de desinflarle el falo a un hombre. Se supone que inflado es cuando es más divertido y juguetón. Dios los bendiga. Y por último quiero ver la estadística que sostiene que hay más mujeres celulíticas y feas que impotentes. Eso me gustaría verlo. Es un dato tramposo porque ahora la celulitis en cualquier spa te la planchan y las feas con dos tres brochazos de pintura quedan a gusto. Pero un pene con problemas necesita atención permanente para componerse y cumplir.

Una última cita:

“Las mujeres ya están aquí -y no traen besos y sonrisas. Se acercan con bats (sic) y cazuelas”.

Completamente incorrecto. Creo que todas las mujeres en este país al menos, somos toda risa y castañuelas, y por mucho besuconas y algunas hasta bastante cariñosas y complacientes. Que ellos se hayan liado con el ala amarga de las mujeres de la ultraderecha, cuyas vaginas acolchadas sueñan con el rigor de un pene no desinflado y con un tsunami de sensaciones eróticas, es algo muy aparte. Y el argumento de los bats (sic) no quiero rebatirlo, porque mi abogada me ha prohibido volver a tocar un bate aún en palabra, obra u omisión. Además la palabra misandria, no existe. La marcha masculina se llevará a cabo el 20 de marzo de 2005 y estoy segura que será algo digno de verse.

febrero 08, 2005

La mano que mece la cuna

Mi lectura más reciente ha sido el libro “El Orgasmo Femenino”, de Shere Hite (una autoridad en el mundo de los sexólogos y sobre todo, responsable de muchas investigaciones que han dado mucha luz a los porqué de nuestra sexualidad en una era en la que, lamentablemente, todavía hay mucho oscurantismo.

En un planeta en donde hay regiones en donde las bebés son violadas porque se cree que esta práctica cura el sida, que tiene países que practican la mutilación genital femenina y en donde hay niñas que se prostituyen desde la más temprana edad, es preciso recalcar que las zonas oscuras del comportamiento sexual y social necesitan muchos informes de Hite y de más especialistas.

La relación que las mujeres guardamos con nuestro cuerpo y sexualidad, al menos en una franja bastante amplia en Occidente, está matizada por la culpa, el secreto, el pecado, y una serie de prejuicios estúpidos que, aceptémoslo, entorpece de una forma gravísima el desempeño en la cama y dificulta el goce sexual.

Por ejemplo, y me voy con cifras del Informe Hite para sustentarla: las chavas empiezan a masturbarse a los siete años y el 60 por ciento antes de llegar a los 12. Las nenas descubren este acto porque están súper alertas a lo que su cuerpo les dice: ponen atención a cada una de las señales de su cuerpo --su templo, como lo llamaría Novalis --, y poseen una especial sensibilidad a sus cambios anatómicos.

Hace un tiempo reseñé un libro que se llamaba “El Manual de la Manuela” --Sí, qué lindo --, la obra de Antonio Armonía enumeraba poética, práctica y emotivamente cada una de las formas en que el hombre puede masturbarse… como si necesitaran manuales, ¡pero bueno!

Si hay libros hasta para que las mujeres se vuelvan cabronas, ¿por qué no ha de haber uno que ilustre a los neófitos en cómo hacer el salto de la muerte con mano muerta y triple salto de dificultad? (Movimiento que por cierto, este libro no menciona).

Pero... ¿y nosotras? La verdad es que las mujeres realmente necesitamos una guía para hacernos la paja, pero sobre todo, una para contrarrestar la conminación a que podamos disfrutar de la sexualidad femenina en toda la extensión de la palabra. Aunque no lo crean, a estas alturas del siglo XXI hay muchas mujeres que no se atreven a masturbarse porque su excesiva cantidad de pudor no les deja explorarse de una manera completa y sobre todo, de una forma plena.

Una amiga mía me preguntó con cierta alarma si yo lo hacía con regularidad. Le dije: no soy precisamente la novia eterna de la mano derecha (soy diestra, mijos), pero nunca he tenido ningún problema en proporcionarme la autoasistencia… y de manera bastante efectiva. Y cuando se me duerme el brazo pues siempre hay alguien que me auxilie, en sí eso no es problema de discusión, debate ni reseña para esta columna.

Aquí lo importante es que cada una de nosotras primero que nada se aventure a conocer su anatomía:

- Ponte de pie con una pierna encima de un banco o de una silla y coloca un espejo de frente a tu vagina.
- Cuando te des cuenta en realidad de lo que fea que es y te sobrepongas del susto, entonces procederemos a la segunda parte, que es la divertida… ya en serio, pese a que la vagina y sus dentros son bastante “giú”, debemos reconocer que jamás existirá ninguna otra cueva que ofrezca más tesoros y más placer que éste. He dicho.
- Gracias a que ya sabes en donde están guardados tus puntos de placer, es preciso que tú misma hagas una exploración manual (de preferencia con la manita lavada, por favor) para que distingas cuál es tu punto personal y preferido. Puedes estar tocando el clítoris, el punto G, o cualquier spot de la vagina, pero no todas sentimos igual, ya que nuestra genitalia tiene una personalidad distinta a la de otra dama.
- Trata de estar en un ambiente relajado y disponer de tiempo… pon velitas o incienso, tómate tu tiempo y dos tequilas si quieres; no somos como los hombres quienes pueden encerrarse en el baño dos minutos y salen listos y complacidos.
- Quisiera ser más gráfica y dar más tips para tu exploración efectiva, pero en cuestión de mujeres una nunca sabe. Somos distintas. Frota, circula, masajea y acaricia gentilmente la zona que más te dé placer y cuando sientas que vas a terminar, no pares.
- Quizás sientas como que no se va a detener, pero eso tarde o temprano va a suceder. Posiblemente sientas el orgasmo (vaginal o clitoridiano) y experimentes altas y bajas en la sensación. Entonces te pones una estrellita porque eso fue un orgasmo múltiple.

El hecho de que las mujeres no experimenten la masturbación les resta más de la mitad de la diversión en su vida sexual y sobre todo, están dejando de tener fornicio con la persona que más aman en su vida. ¡Así que manos a la obra!

enero 10, 2005

Adolescentes cachondos

En la hermosa etapa de la adolescencia uno piensa solamente en una cosa: en cómo, dónde, a qué horas y con quién poner a trabajar nuestra genitalia, la cual en una explosión hormonal, hasta piensa por sí misma.Los varones se la pasan con su carpita de circo en su pantalón y las chavas se la viven todas sacadas de onda porque les van y les vienen los jervores hormonales de su despertar al sexo. Como dice un amigo mío, cuando eres adolescente hasta porque te da el aire se te pone una erección o incluso cuando no estás pensando en nada.Así es el ciclo del ser humano, nace, crece, se desarrolla, aprende a reproducirse, se da cuenta que no se puede reproducir tocándose a él mismo, ensaya la reproducción, aprende trucos en la reproducción, se reproduce en la reproducción y luego muere (y mucho mejor si es durante la reproducción, porque la muerte chiquita se vuelve la muerte neta).La adolescencia como paraíso de la hormona, es una fiesta en donde nuestras glándulas enloquecen y están como en una tómbola, y la verdad es que siempre queremos algo que no sabemos ni por qué lo deseamos, pero de que traemos l´ansia, la traemos. Por más que los padres protectores intenten poner corchos y tapones en las vaginas de sus criaturas e intenten forrar con alambre de púas los penes de sus chamacos, no habrá poder humano que combata la fuerza de la hormona, que saldrá a buscar cualquier asiento en la última fila del cine para encontrar el desfogue que el cuerpo pide. Esa es la naturaleza humana. Aquí no caben argumentos morales ni reglas ni protocolos: el cuerpo pide, quiere y como animales que somos experimentamos la calentura, por lo que la adolescencia constituye la puerta abierta a la primavera, como lo es el celo en cualquier animal sobre la tierra.Por mí, mij@s, arránquensela, que cada quien sabrá de los actos impíos o gloriosos que cometa con su genitalia. Pero antes de liberar a Willy en el océano del erotismo consideren al menos la opción de ponerse un condón, ellos; y de exigir al individuo que se la enmique, ellas; y de por favor, tomar 30 segundos de lucidez antes de ceder a la calentura juvenil y colocar como manda el manual el hule en el pene a utilizar en el acto fornicatorio.Si van a encamarse, por favor, niños y niñas, escuchen lo que les dice la voz interior. Ash...Ya sé, no vengo al caso y como quiera saltarán del ropero en un clavado con triple salto mortal, pero antes del sexo siempre habrá una voz de alerta que te diga: ponte bien el condón, no dejes que te penetre por donde no quieres, en realidad no tienes ganas de hacerle el sexo oral, ¿cómo se llama?, no deseo que me haga eso...Al sexto sentido un@ nunca le hace caso y siempre acierta, así que si no están cien por ciento segur@s de follar con alguien, mejor vístanse y váyanse. Si se enoja el tipo o la tipa es que no valía mucho la pena. Sé que en el caso de que un hombre se raje a la mera hora es un tanto difícil, porque muchos adolescentes varones se tiran al colchón aunque sea con un par de milanesas, pero también ostentan el derecho de apartarse del cuerpo de la susodicha.

Zorra o fresa

Y así como las competencias de a ver qué hombre ha tumbado más pinos en el boliche del fornicio, las chavas experimentan una enorme presión de las criaturas que las rodean por el asunto de la pérdida de la virginidad. Si ya la perdiste eres una zorra y si no eres una fresa. O sea, ¿qué término medio existe entre zorra y fresa? Es decir, si tu novio te ha penetrado, pero sólo la mitad del pene y no rompió el himen, entonces, ¿eres zorra o fresa? Si tu adolescenta de la vida y del amor, has fajado con todo el equipo de básquetbol de la secundaria, pero ninguno te ha penetrado, entonces eres una virgencita y por tanto, fresa, porque aunque tus calzones decoren las cabeceras de un ciento de recámaras, has guardado tu virginidad. Y si tienes un novio con el que hiciste el amor y hubo un coito, entonces, considérate la zorra más peluda de la comarca. ¿Qué idiotez es esa?La primera vez para las chavas constituye un evento hiper valorado que le pone el sello de puta o santa a una niña que muchas veces va al matadero creyendo que debe acostarse con el individuo porque ya es la última del grupo que no ha tenido un coito. Además ni que el coito fuera la gran cosa. Es meter un pene en una vagina y hacer fricción. Gran cosa. Lo hace cualquier pistón en un motor equis.Lo chido del sexo (como en las cantinas) es la botana. El juego previo, las caricias, reírse, platicar, hacer exploraciones a las catacumbas de cada cuerpo, es la escencia de un acto sexual, no sean tróglodas y se vayan directo a la genitalia.Perder la virginidad no es la gran cosa. Ejecutar el acto sexual por perder un estatus de virgen es una tremenda estupidez y más si debes hacerlo con un tipo que solamente piensa en el sexo como un acto de penetración y no como el ritual erótico que es. Si él tiene muchas ganas de un coito, pues regálale un pay de manzana o que le haga mañas a un melón congelado. Esos no le van a poner objeciones a todo lo que quiera hacer el nene.Además, ¿a quién le debe de importar a quién dejas entrar o no a tu cuerpo?

La paja es de quien la trabaja

La masturbación es la cereza del pastel de la adolescencia. Como el criaturo se da cuenta de que si se toca se aloca, le faltarán manos para hacerse la paja 24/7. Todos los días todo el día. Alguien me contó que una vez de tanto hacérsela se le puso un poco hinchada y deforme como si éste fuere un camotito hervido. Corrió con un especialista, un mocosuelo dos años mayor que él, experto en las artes del triple salto mortal en la masturbación y le contó el problema.El médico de la esquina le dijo: “ya no te la estés meneando tanto” y milagroso remedio. Por un par de horas que dejó de masturbarse se medio desinflamó el pene, que en realidad estaba enojado ante tanto manoseo, y los testículos, pasitas desgastadas, lo que querían era una vasija de hielitos en donde reposar el sobrecalentamiento del horno que tuvieron. Entrar por la puerta grande a la sexualidad sea con su pareja o con ustedes mismos debe ser siempre un acto de amor propio. Es decir, que te valga lo que los demás quieren de ti, porque primero está tu cuerpo y tus ideas, y lo que menos quieres es compartir las infecciones con tu novio o que tu chava te haga papi a los 15 años.

Si va a haber fiesta de sexo, que haya muchos globos de condones, poca bebida en las panzas y una pareja que sepa bailar bien sin pisarte.

octubre 14, 2004

El Valle de los Sementales... entre otros títulos

Pornografía, según la Real Academia de la Lengua Española, es el carácter obsceno de obras literarias o artísticas, o bien el tratado de la prostitución. Exactamente se aproxima más al mundo de las sexoservidoras, ya que la raíz porno, corresponde a Afrodita Porné (prostituta en griego), quien es la santa patrona de las hermanas meretrices. De hecho los pornikotelos en Grecia, son el antecedente del table dance o de los salones de sexo en vivo que hoy hacen las delicias de chicos y grandes, con la diferencia de que allá había mayor variedad y sobre todo, los griegos tenían una actitud hacia el sexo más sabia, que la de los romanos por ejemplo. Es decir, no se atascaban en el lodo en las orgías o evitaban hartarse. Porque el erotismo era una celebración de los sentidos y de la mente, por ello no iban a ponerse a fornicar a diestra y siniestra, tampoco iban a emborracharse sin una buena causa y sabían moderarse, por llamarlo de alguna forma. Poseían una conciencia absoluta de la administración efectiva de la castidad y la continencia.Sea cuál fuere el origen de la palabra, la pornografía siempre ejercerá sobre nosotros una fascinación morbosa, aún y no seamos consumidores asiduos del porno. En las mujeres el consumo de pornografía se ha elevado considerablemente: ya no es solamente del varón tener su revistita almidonada debajo de la cama o entre los colchones, o bien escondida entre los libros (porque nadie lee). Las mujeres ya han comprendido que a veces necesitarán un aditivo para estimular la visión y las glándulas se pongan a repicar.Sin embargo, de la misma manera que podemos encontrar contenidos excitantes en una serie de películas, revistas o sitios en Internet, en el mismo material están a la vista los elementos que nos bajarán las ganas o nos harán gracia.El pasado mes de julio, a finales del mismo, me dediqué a buscar películas porno en el Festival Erótico de la Ciudad de México (el de la Magdalena Mixiuca). Mi intención era ver algunas y hacer unas breves reseñas de las mismas, pero comprobé que no tengo paciencia, ni ganas, ni estómago. Las películas porno son demasiado aburridas. Pero eso sí, en una rápida escaneada de los títulos, comprobé que en un mercado tan atiborrado de material porno, es de vital importancia que los títulos de las pelis sean simplemente impactantes, con impacto oropélico y pelafustanesco.Una vez cayó en mis manos (y por poco se cae de mis manos ante el impacto de tan taladrante visión) un vídeo porno con el discreto título de “Las paradas del taxista”. Quienes me conocen o son mis cuates cercanos, deben de estar girando los ojos en señal resignatoria diciendo “¡Ash! ¡Ya va de nuevo con las paradas del taxista!” Pero temo declarar que no poseo muchas películas porno en mi casa con nombres ridículos. Tenía a la vista entre mis videos lo mejor de Savannah y Ginger Lynn, y creo que ya se la regalé a alguien o la perdí en una mudanza.Las paradas del taxista es una fina pieza del porno mexicano de tintes absolutamente surrealistas. En ella un tipo que puede ser el lavacoches más próximo o el burócrata más feo, se liga a frondosas damas a quienes se fornica en sonoro catre, mientras ellas, gemebundas, aplacan el sonido del cuachaleo de sus carnes con orgasmos fingidos, que de seguro estudió detenidamente Meg Ryan antes de filmar “When Harry met Sally”.Pero volviendo a mis hallazgos antropológicos en el Festival Erótico, quise recoger para ustedes unas preciosas gemas de la gramática mexicana, y sobre todo, la brillantez e ingenio del mexicano para ponerle títulos a las películas.Está fuera de mi alcance la habilidad de bautizar cosas, textos, baños públicos y penes de alguien, por lo que deben de apreciar en lo que vale el hecho de que haya gente con la gracia y desfachatez para poner títulos como los que les comentaré. Por supuesto, la categoría más notoria y en donde abundaron vídeos, fue en los que se exalta de manera exagerada, esa falsa idea masculina de que nosotras estamos urgidas de un hombre. Por ello hay títulos como “Ansiedad de macho”, “Coitos depravados”, “Orificios mancillados”, “De Rusia con ardor”, pero mi preferido es “Insaciablemente hembra”. Debo decir que lo rasposo de las imaginaciones de los tituladores oscila entre lo grotesco, lo sadiano y a veces retoza en la cultura pop y lo hipermoderno. Pero lo mejor de todo, es que estas criaturas que el divino ha creado ni siquiera saben que en algunos contados casos han creado frases de culto como “Big Brote” (con la tipografía del Big Brother y toda la cosa), “Échate una rusa” (con la foto de una mujer eslava vestida únicamente con un gorro de piel de oso), “La ardiente anaconda” (no comments), “¿De pierna o de pechuga?”, “Laika: la perra rusa” y “La paro de día”.¿A poco no son un portento todos los títulos? ¡Dios libre la hora en que a éstos excretores les salga una enfermedad en los pies, porque entonces cómo van a escribir sus creaciones que son un deleite! Hay títulos que reflejan nuestra moral judeocristiana como: “Yo te creía decente”, “Deleites prohibidos” y “Hoguera juvenil”. Los títulos gays son muy parecidos, pero la mayoría vienen con advertencias o leyendas como: “Sorprendentes situaciones...y traseros”. “El valle de los sementales” es un título de vídeo gay que denota que hubo trabajo, lluvia de ideas y hasta un cierto toque romántico tipo novela del siglo XVIII. Nada que ver con la naquez de: “Bolas y palos”, del mismo género, o la presuntuosidad de “Ass collector” o la autogolezca y buga “Pon tu nabo en mis manos”, o hasta la muy pretenciosa “Anales de Rocco”, o “Atrocidades anales de Rocco”. Lo único atroz es que Rocco Sigfriedi cobre lo que cobra por película.Por último mencionaría la categoría Ministerio Público: “Chavitas ponedoras”, “Cachorritas de 18” (que se ven de 35), y un sin fin de títulos que anuncian sexo con mujeres jóvenes que van de los 18 a los 21. De por sí el subconsciente de este mundo está ya lo bastante enfermo...Del mundo del porno cada quien tome lo que mejor le acomode, que como sea el título que escojas en una película, generalmente el contenido tiene exactamente todo lo contrario. Son los encantos de este género.

Manual de etiqueta para el sexo: 5 puntos a considerar

¿De pronto, en la curva más elevada del fornicio ella te da la espalda y dice que quiere dormir? O peor, ¿se levanta de la cama, del sillón o se sale del carro y asegura que tiene que ir a orinar? ¿Qué le está pasando a esta individua, que ya quiere hacer del coitus interruptus su palabra favorita en latín?No es ella...Tal vez seas tú. Existe un rosario lastimero de situaciones en las que los hombres se ven envueltos durante el sexo, en donde no se dan cuenta de que claramente están haciendo las cosas mal...O no están ejecutando ciertas cosas...O hay cosas que ellos creen que siempre deben hacer durante el acto fornicatorio e invariablemente les resultan fatal.Por ello a continuación mostramos nuestro breve manual de los buenos modales en la cama para hombres (¡Ash!, luego hago uno para mujeres, no empiecen a chilletear, compas.); en él incluimos ciertos puntos fundamentales a cubrir, no solamente para hacer sentir a una mujer con cierto kilometraje a gusto, sino también para evidenciar el proceso evolutivo del ser humano masculino como especie.Nuestro breve manual de etiqueta incluye puntos tan básicos que ayudan a evitar que la mujer más dispuesta, solícita y apasionada se convierta en la zorra esa que se salió de la casa dejando la puerta abierta. Helos aquí...

1.- Jamás, nunca obligues a una mujer a que se baje a hacerte el sexo oral
empujando su cabeza hacia abajo en dirección a tu pene: ella irá solita hacia tu
zona genitálica impulsada por el imán que le constituye tu miembro... si le da
la gana. Aunque lo niegue, se haga de la boca chiquita y pretenda que no le
gusta so much, la mayoría de las mujeres adoran hacer el sexo oral e incluso en
un grupo de diez, ocho van a presumir que son las mejores en esa disciplina
semiolímpica. Son legendarias las discusiones entre gays y chavas por ver quién
lo hace mejor. Debo decir que el ala rosa está dominando por mucho la gesta por
el mejor blow job. Las mujeres tenemos todavía mucho que aprender y prácticar.
En fin. Cuando la cabeza de una chava es orientada hacia el miembro sin que ella
haya dicho: “por favor guíame hacia tu pene porque necesitas una buena chupada”,
entonces deberás de dejar a un lado tu papel de guía y mentor, para proceder a
solicitar amablemente el oral, decirle que te encantaría que lo chupara como
paleta, o cualquier otro eufemismo suavizante que ponga a modo su boca en donde
más te gusta.PD: No funciona tampoco que le abras la bragueta en la cara con una
erección justo enfrente de sus ojos. Ni siquiera cuando has pagado por recibir
el servicio.

2.- No te resistas a usar condón cuando ella ya te lo ha pedido en
repetidas ocasiones y diciendo por favor: desde la lucha por la igualdad de los
derechos femeninos y masculinos. No ha habido discusión más sobada que la de:
“ponte el condón mi amor, no seas así”. Amén de que el condón es el último de
los mohicanos en la lucha por el sexo seguro, ellas tienen cada vez más
conciencia de su uso. No les quites esa ilusión y cálzate el preservativo. Y por
favor, lee el artículo “Quita, nudo, cesto” para que aprendas cómo tirarlo a la
basura. Me irritan los hombres que aún dejan tirados los hules en el piso o los
avientan al cesto de la basura y no le atinan. ¿Quién dejó salir de la jaula a
estos individuos?

3.- ¿Quién dijo que las mordidas, chupetones y pellizcos en los pezones son
lo último en la experimentación del placer? A menos que ella llegue vestida
totalmente de cuero negro (o un modelito en imitación piel, lo cual es bastante
chafa), siendo arrastrada por una cadena de perro y con un látigo en la boca,
nada indica que debas hacerle daño en la piel dejándole marcas por tus
arrancones en primera. Otra cosa, Señor Koblenz: no succiones los pechos ni en
los genitales. Contén tus ansias y sé gentil con los senos. Que no te rebase tu
trauma por el hecho de que tu mami no te haya querido amamantar.

4.- Ano no, así como así. Existen especímenes masculinos que se atreven a
hacer el sexo anal sin consentimiento, aviso o notificación, y lo peor, sin
lubricante. Cual allanamiento sin orden de cateo muchos pretenden entrar en una
zona delicadísima que requiere mínimo una hora de sensibilización previa manual
u oral para que se relaje, y fácil como un año de relación con la susodicha. Y
eso si bien te va. Algunas mujeres se sienten cómodas con entablar sexo anal
(estamos hablando del fornicio gratuito y con tu pareja ocasional o estable),
pero como unos 2 mil millones de damas aproximadamente en todo el mundo,
definitivamente prefieren un protocolo más elaborado para otorgar el pase de
acceso a esa cavidad.

5.- Este punto me parece aún inverosímil de mencionar, pero lo haré en
nombre de mi apostolado sexual. Debes evitar a toda costa nombrar a cualquier
mujer de este planeta, de tu pasado, presente, futuro, familiares, ex-novias, ex
lo que sea, mientras se realiza el fornicio. La mujer que estaba contoneándose
entusiastamente encima de ti pasará de Afrodita cachonda a Medusa furiosa si se
te sale el recuerdo de otra que no sea ella. Y definitivamente engrosarías la
fila de pacientes de implante de pene en Tailandia (país campeón en este tipo de
cirugías) si se te ocurre cometer ese error cuando estés recibiendo tu dosis de
sexo oral. Cuida esa boca... y todo lo demás.

PD: Por favor cooperen con las campañas de la lucha contra el cáncer de seno. Y todas, a revisarnos en la regadera para ver cómo andamos.


septiembre 10, 2004

Transexual y travestido

El maravilloso estado mexicano de Sonora es grande en todo. Dedicaría páginas enteras en hablar de lo maravillosa que es su gente, sobre todo los hombres, que son auténticos ejemplares norteños deliciosos, un poco más silvestres que los de Chihuahua (que son mi debilidad, ¡ash!), pero en su simplicidad rústica radica gran parte de ese encanto viril. Pero así como de un extremo están los machos más entrones y hermosos del Norte del país, en Sonora la población de transexuales* y/o travestidos** ofrece al mundo impresionantes mujeres. Además claro está, de lo guapérrimas que son las sonorenses, las mujeres de nacencia...En un encuentro de escritores en 2001, durante los paseos y eventos extracurriculares de dicho evento, acudimos a un antro que se llamaba "Las Arboledas" en Hermosillo, Sonora. Dicho lugar de encuentro era una maravillosa y sórdida cueva a la cual uno acude a orinar con la puerta abierta para no ahogarse con los efluvios que los demás han heredado a la ambientación del sanitario.El sitio estaba lleno de travestis, hombres calenturientos pegados a una cerveza permanentemente y como en todo arrabal que se respete, había fara fara en vivo haciendo las delicias del público. Estábamos departiendo alegremente un grupo de varones y yo, cuando aparecióse un travesti como de dos metros de alto, pelo rubio, y por vestido llevaba cuatro chaquiras verdes estratégicamente ubicadas en pezones, pubis y nalgas. ¡Era una valkiria! La mujer-hombre era el ser humano semidesnudo más impresionantemente bello que había visto en mi vida. El cabello rubio le flotaba sobre los hombres como cuando la niebla no se decide a posar en el suelo. Era sinuosa, descarada, exhibicionista y sumamente cachonda. Traía a medio antro atrás de ella, literalmente. Parecía un tren humano en el cual ella representaba a una elegante y llamativa máquina y tras ella, un montón de vagoncitos simplones y percudidos. Por donde pasaba dejaba estelas de baba y “la discreta tensión de la bragueta”, como dice mi amado Juan Marsé.Yo iba acompañada de tres hombres y un gay. El fastidio que me habían contagiado unas prostitutas en un somnoliento y melancólico antro en el que habíamos estado previamente se me borró de inmediato al ver a una mujer de dos metros con un mínimo atuendo verde. Era una visión bizarra en escenario igual de extraño que combinaba una panorámica del cabaret de la película Los Caifanes con la música en vivo de El Partenón, el lugar de mis grandes éxitos de madrugada en Monterrey.El travesti encantador de serpientes se puso a bailar. Si la música hubiera cesado, solamente se hubiese escuchado el crujir de las lentejuelas de su mini-top y calzoncito. Creo que ni siquiera en un table dance en ninguna parte a donde yo haya ido, he visto a un hombre tan mujer gozando de portar sus golosos trayectos de carne. Hay algo en el travestismo y en el transexualismo que es mágico y creo que es la altísima satisfacción de un hombre en convertirse por fin en lo que siempre quiso ser: una mujer con todo y su exuberancia. Eso es parte del valor agregado cuando ves que sus pechos se asoman y sus nalgas andan flotando por todos lados. Ya son lo que anhelaban y no perderán un minuto en ocultarlo. No es lo mismo a la mujer que se opera todo y lo anda presumiendo de vez en cuando: ella ya ha sido siempre hembra y sabe lo que es tener lo suyo y manipularlo a voluntad.Como grand finale de su performance nuestra Lorena Herrera travesti o transex (pero en bonita) posó las nalgas sobre una mesa e hizo un enorme compás con las piernas. Hizo un grandilocuente giro con la pierna izquierda y otro con la derecha: eran las enormes manecillas de un reloj que en el centro marcaba ciclos, e indicaba que el tiempo del hombre que una vez había habitado ese cuerpo, definitivamente se había esfumado.¿Dónde estaba el pene? Ella-el, o como sea, era de esos travestis admirables que pueden ponerse una micro tanga de hilo dental sin que se salga un ápice del miembro que tanto odian. En medio del puente genital no había asomo de pene, ni siquiera de un poco de cinta adhesiva. Recuerdo que en otro antro, Le Petit, un imitador de Priscila (sin Balas de Plata) iba ataviado de licra blanca de pies a cabeza. Le pregunté lo mismo que debí preguntarle al sonorense: ¿y el pene? Y el me contestó: “pos me hice el candado, ¿qué creías?”No bien desempolvaba mi recuerdo de la travesti-valkiria de "Las Arboledas", cuando comprobé de nuevo que en Sonora, florece la gente hermosa. Encontré en Reforma la siguiente nota: “Nacida en Hermosillo, Miriam X ha sido considerada en Inglaterra el transexual más bello del planeta, lo que le valió encabezar un exitoso 'reality show' en ese país...no imaginó que llegaría a ser considerada el transexual más bello del planeta por Now Magazine, revista inglesa especializada en el espectáculo y las pasarelas...Protagonista del "reality show" de Endemol Reino Unido, There's Something About Miriam, que se realizó a principios de este año y que se convirtió en uno de los más polémicos y exitosos de su tipo en ese país, la modelo de 22 años cuenta la discriminación que sufrió en México y que la orilló a dejar el país”."Los transexuales están saliendo, todos lo saben y nadie habla de ello, yo estoy trabajando para que haya una apertura hacia nosotros en todo el mundo”, dijo la Miriam X en entrevista ese periódico, quien en breve posiblemente ocupará junto a Lupita Jones, Salma Hayek, Elsa Benítez, y otras bellas, la constelación de mujeres hermosas que México le ha dado al mundo. (Técnicamente ya es mujer Miriam...)

*Transexual:1. Es adj. Dicho de una persona: Que se siente del otro sexo, y
adopta sus atuendos y comportamientos. U. t. c. s.2. adj. Dicho de una persona:
Que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los
caracteres sexuales del sexo opuesto. U. t. c. s.**Travestido: 1. adj.
Disfrazado o encubierto con un traje que hace que se desconozca a quien lo
usa.Fuente: Real Academia de la Lengua Española.

agosto 15, 2004

¿Quién entiende a las viejas?

Este es un artículo con ciertos tintes misóginos, así que las feministas exageradamente sensibles, madres de familia de más de tres hijas, Martha Sahagún en su postura de “las mujeres podemos” y demás recalcintrantes defensoras del vagina power, absténganse de leer. Soy mujer, aunque no lo parezca, y ejerzo inconsciente o genéticamente muchos de los roles asignados o no asignados propios de mi sexo. Pero así como trato de reírme, burlarme, ridiculizarme y apalearme lo más posible para lidiar con mi soberbia natural y calcificada en mis dentros, trato de hacer lo propio con mis congéneras. No me entiendo, ni las entiendo. ¡Qué bueno que no soy lesbiana (al menos que yo sepa), porque tendría que lidiar con el eterno femenino, que de eterno ya huele a podrido!No voy a enumerar las virtudes de ser mujer, que ya bastante manifiestas se encuentran y por ese ser femenino la especie está en este planeta. Somos las que movemos el pandero y si no lo movemos nadie baila. Tampoco quiero ensalzar las tareas mujeriles como la maternidad, cualidad sobrevaloradísima de la cual muchas se enorgullecen en su diaria tarea de superación en ese sentido, siendo que es el proceso más natural del mundo. No hay ningún mérito, solamente decisiones.Si conformamos una unidad como fuerza creadora, y nuestra imagen es a semejanza de la generosa madre naturaleza que es la emperatriz de todo lo verdaderamente bueno y noble que hay en este mundo, ¿por qué nos empeñamos en ser tontas a veces?Porque a la par del empoderamiento en el que avanzamos vertiginosamente, el lado blando y celulítico de nuestras mentes va quedando sumamente rezagado.Es decir, ¿cómo es posible que algunas de las mujeres más capaces e inteligentes del mundo (¡algunas, dije!) sigan siendo dominadas por hombres mediocres, tontos, violentos, embaucadores, infieles y en el peor de los casos, ultraderechistas?El empoderamiento de muchas mujeres no les ha dado armas para enfrentar la soledad y esgrimir el “no-quiero-con-este-guey-porque-me-maltrata (física, emocional, psicológica y hasta económicamente).Entonces así las mujeres sean las presidentas, lideresas, puntas del iceberg de cualquier área en que se desarrollen, van a acomodarse en el tibio lecho de un hombre que no está a la par de sus capacidades y que no les ofrece ni siquiera un reto intelectual o una buena conversación.Quizás también tenga mucho que ver que a las nuevas dominatrices femeninas les encanta tener hombres-maletas a quienes dominar o mangonear; pero con los cuales a la larga padecerán el tedio, la violencia, el egoísmo, o la ignorancia de una generación de individuos; que queramos o no, pobrecitos, están parados en la bajada de la lava de un volcán mujeril que está haciendo erupción, pero que se niega a llevárselos de encuentro.Y nos gusta batallar. ¡Ash!, ¡es la verdad! Conozco montañas de casos clínicos de mujeres que emprenden una relación benévola con un hombre que no les ofrece complicaciones en la vida y ellas se empeñan en buscar la telúrica tensión del hombre emproblemado. Cuando no se lían con un casado, se juntan con uno endeudado. Si no están al lado de un alcohólico con tendencias suicidas, no están a gusto. Si no viven la tragedia de un tipo que tenga 5 hijos con igual número de mujeres, no se hallan.Con un hombre, sea cual fuere el estado de descomposición en que se encuentre, la mujer empoderada y redentora vivirá la experiencia de salvar al soldado Ryan de la perdición. Además de resolver de forma no muy pragmática su soledad, la mujer que se consigue una relación complicada, logrará sacar a esa ave fénix de alas enlodadas del espeso fango de los problemas que él solito se ha creado.No entiendo a las mujeres cuando se empeñan en complicarse la vida. Y menos entiendo la incongruencia de las que no quieren complicarse la existencia y como quiera lo hacen.Todas y cada una de las relaciones que entablemos va a tener desavenencias, no podemos evitarlo. Pero si nuestro hermoso cariño lo único que hace es pasar a fornicarnos la existencia con sus cuitas, entonces amiga mía de mis entretelas, hay algo que huele a podrido ahí mesmo.Por ello, la gallina de los huevos de oro nos deja estas gemas de sabiduría. No son recomendaciones para que se salgan de esa relación. Como quiera ahí le van a seguir. Pero al menos estas armas ayudarán a que no salgas tan vapuleada en el eterno femenino.

  • Aprende a no justificarlo. Si parece pato, hace como pato, y tiene pico de pato, es un pato. Un hombre infiel, decadente, violento, con vicios, mentiroso y mala onda, es así porque lo dejas ser así. Aguántese entonces si eso quiere.
  • Cree siempre la mitad de lo que te diga. Al menos serás feliz sabiendo que hay un porcentaje mínimo de verdad.
  • No leas entre líneas sus mensajes. Si dice algo ofensivo, humillante y violento, es lo que es. No es el producto de un desvarío emocional.
  • Verbaliza tus reclamos. No te quedes con la mérde flotando en el inodoro de tu cabeza. Bájale a la manija y suéltaselo.
  • Si la relación es demasiado humillante y/o te ha mandado varias veces al hospital y/o te está menguando la autoestima y/o viola tus más elementales derechos humanos y/o has pensado en más de una ocasión en estrangularlo, yo consideraría todos estos factores como señales de alarma para una potencial fuga.
¡Y que el Santo Cristo de la Capilla nos agarre cobijadas!