Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

abril 28, 2003

¡Póngame las esposas, Señor Justicia!

La semana santa ha terminado. Y se alejan los tristes recuerdos de esa detestable sucesión de días aburridos que parecen domingos. Solamente nos queda la resaca de la hueva, toneladas de capirotada, la imagen de las carreteras llenas de coches y lo mejor: la postal que muestra los ceñidos traseros de los ángeles que cuidaron nuestra llegada con bien a casa: los policías federales de caminos.
Conducía a alta velocidad por la carretera de regreso de mis vacaciones en la villa de Santiago Apóstol de Saltillo cuando fui detenida por un oficial. No diré su número de patrulla ni nada de eso, aunque podría enumerar una gran numerología concerniente al tipo. ¿Qué les dan de comer por Dios? ¿Los nutren con castañas, nueces y moras para que estén más bonitos?
Salvo los típicos gordos y descuidados que todavía deshonran el uniforme, la mayor parte de los oficiales son guapos, amables, caballerosos, van bien armados, parecen listos y son sumamente orientadores.
“Licencia, señorita”. Le enseñé la credencial de manejo vencida. “Tarjeta de circulación”. Ahí ta... “¿Por qué iba tan rápido?” Ash, qué delicado. Luego ya me dio una advertencia de irme con cuidado. En fin, pudo haber sido muy lindo...
A diferencia de los policías ministeriales o judiciales, con camisa imitación Versace y pantalones apretados al extremo de que ellos solos se hacen el examen prostático, el uniforme señoras, el uniforme es lo que cuenta en el caso de los amables oficiales de la carretera.
Joseph Goebbles, el genio de la propaganda nazi, pese a que fuera un nefasto lamebotas de Adolfo Hitler, tenía algunas buenas ideas respecto a la forma de manejar el entorno publicitario. Esto para elevar la moral de los civiles, y de los militares también.
Era un convencido de que los aliados estaban atacando a los alemanes directo a su ánimo, a la moral germana. Además de la partida de madre que les estaban dando en el frente en 1943. Entonces reforzó su estrategia en los desfiles en donde los mancebos alemanes, bellos y apetecibles, se mostraban con un uniforme divino que ponían a temblar las bragas de cuanta dama se apostaba a las orillas de la calle para verlos pasar.
El secreto era mostrar a los soldados y oficiales como seres mitológicos invencibles ostentando el poder y la fuerza (es decir, mostrar falos). El uniforme ayudaba mucho (falo con charreteras y botonadura dorada). Los súper hombres de la guerra alemana contra el mundo marchaban hermosos en atavíos divinos, devolviendo a los germanos una esperanza de ser la potencia que su dictador les había prometido (impotencia hitleriana...)
No creo que nuestras autoridades piensen si se ven apuestos o no los policías federales de caminos en sus uniformes, pero al menos no echan a nuestras espantosas carreteras a cualquier desecho de hombre para que nos ofenda con su presencia.
Lo peor que puede pasar es que no te detengan y no los pueda uno escanear de cerca.Ya es ganancia regresar con vida de esas rúas del terror y otear cuando menos a lo lejos a esos traseros uniformados.
En nuestro mexicano entorno, la idea de las autoridades no es uniformar por cuestión estética ni mucho menos pensando en elevarnos la moral y el ánimo. Al contrario: cualquier uniformado en la ciudad, como agente de tránsito o policía municipal, manda a la lona el entusiasmo al verlos tan mal fajados y al escuchar sus insensatos “oríllese a la orilla”. ¿Por qué nos hacen eso?
Quienes reclutan a los policías y los entrenan y los avientan a la calle, deben pensar que la belleza es también una creación y algo que se debe trabajar. Que los policías están panzones: a ponerlos a dieta. Que son unos ignorantes que dan vergüenza y que no saben ni pronunciar dos palabras juntas: hay que darles luces a sus cabezas oscuras. Que son patanes, prepotentes y corruptos: hay que enviarlos a una escuela de entrenamiento canino.
Hay que darnos por agradecidas que mínimo los centinelas de las carreteras tienen aspecto de ser humano y muy agradable. Ojalá así sigan, para deleite de las solitarias conductoras de carretera.
Post data: Gracias a los que han escrito al email de esta columna. Tanto a quienes dicen cosas buenas de lo que se escribe y cosas malas de mí.
Respuestas rápidas para quienes hicieron cuestionamientos. Para Ray8201 de Zapopan: lubricante de agua. Para Bruxis, no dijo de dónde: tu no tienes la culpa. El es quien tiene la bronca. Para Lindsy84: es mejor que no lo hagas así la primera vez, porque duele más. (28-Abr-03)

abril 25, 2003

¿El tamaño sí importa?

Les contaré una leyenda urbana que involucra zoofilia y ambiente tropical. Quienes acaben de tomar la comunión o un laxante, absténganse de leer.
En un país caribeño, en donde los hombres florecen hacia arriba como palmas y para abajo como borricos primaverales, un negro de dos metros (eso me recuerda que aquí en mi ciudad cerraron un antro que se llamaba el Extremo, en donde un negrazo llamado Jerry, cubano, papísimo, deleitaba a cualquier ser vivo con su baile por 200 pesos tres canciones. Desde aquí elevo una petición para que vuelvan a abrir dicho lugar) se encontraba viendo en la televisión películas pornográficas.
El apolíneo y colosal individuo se puso a tono. Se le elevó la presión y pues, le dieron ganas de emular los actos circenses de los protagonistas de la película. Mas no había con quien. Estaba solito. De pronto apareció Cositas, su perrita chihuahueña, y ella fue el fruto de sus (¡maldito pervert!) embates eróticos.
Pero este hombre, al cual la naturaleza dotó de cruel y asombrosa genitalia, mató a Cositas mientras ella le entregaba la flor de su secreto. El tipo no tuvo más remedio que acudir, con una toalla amarrada a la cintura, a un hospital para que Cositas fuera removida de donde quedó, digamos, en calidad de paleta.
Cuando la remoción de Cositas (q.e.p.d) fue completada, el médico le dijo: ¿cómo no la iba a matal con esa cosa que usted tiene?
Y he aquí la cuestión: el tamaño, sí importa. En este caso...
Pero, ¡abajo mitos! ¿Quién dijo que las dimensiones grandes eran las ideales? ¿Por qué lo desprecian si es chiquito? ¿Hay uno que sea mediano realmente? ¿Quién tiene la verdad sobre la talla perfecta?
Claro, como aquí no cuentan la simpatía, la inteligencia, la gracia, pues todo tiene que ser medido en centímetros (o pulgadas, si es que no usa el sistema métrico). ¿Por qué siempre lo tenemos que ver todo en cifras? ¡Ash!
¿Han oído hablar a las mujeres acerca del asunto? Solamente piensan en cuál de sus novios tiene más qué ofrecer. Pocas se ocupan si hay técnica, estrategia, flexibilidad, meneo-meneo...Tiene que ser forzosamente el más grande, cómo un tótem apache, el que gane la gesta heroica a la hora del fornicio.
Los hombres también viven aferrados a esa idea. Están genéticamente diseñados para andar midiéndose y comparando. Les encanta: no pueden evitar ojear al prójimo en los mingitorios para comprobar felizmente que ellos son más poderosos o para darse cuenta, ahogando un chillido, que les faltan como cinco centímetros para alcanzar al compañero de baño.
Y aquí viene la contradicción. El hombre más dotado, no es el más fértil. Puede ser que ni sepa cómo utilizar sus dones, ni atine a controlarlo y en peligro, llegar a perjudicar al prójimo en el acto del amor. Esas cosas suceden. (Ya ven lo que le pasó a Cositas).
El secreto está en los usos y costumbres, en la estrategia. Eso vence al tamaño.
Los animales en cambio, en vez de fijarse en esas minucias, se aparean bajo la consigna de que el macho con más habilidades, fuerza, estrategia para cazar y hasta su capacidad para la decoración de nidos, es el mandón.
El maravilloso zoólogo Gerald Durrel narra en algunas de sus crónicas sobre la vida animal, las cualidades que los machos ostentan cuando es tiempo de conservar la especie. Y en ninguna de ellas menciona que el tamaño de la genitalia de un macho sea determinante para quien aporte la sema para el apareamiento.
En una de esas historias, relata como un trío de hipopótamas se aposta a las orillas del Nilo a ver cómo se ponen una friega un par de hipopótamos. Los pesados gladiadores luchan por ser el ganador de la mano de las damas. Al final vence el más joven y fuerte y al viejo y débil se lo devora una tribu de aborígenes, que como las hipopótamas, estaban esperando que ya terminara la bronca para por fin cenar. Durrel nunca mencionó que alguna de las hipopótamas se asomara por la entrepierna de los machos, parara la pelea y le dijera “vente papito tú eres el bueno”.
Derribado el mito, exhorto a hombres y mujeres a no reparar en los detalles, que frustran a priori una relación amorosa en el terreno sexual y a concentrarse en la técnica y la estrategia, que es lo que funciona. Y ya que andamos de exhortos, también hago un llamado a las autoridades municipales a abrir de nuevo el Extremo, y a migración, para que no le cancele la visa a Jerry. Así sea. (25-Abr-03)

abril 21, 2003

Ni creas que te veré en el desayuno

Este es un caso real y no traten de ver en su compañera de al lado a la protagonista de la historia. Ni en mí misma. Simplemente es una fábula (involucra a un primate) y aprendamos.
Una mujer salió de parranda con unas amigas la noche del sábado a una voraz cantina que tenía fama de tres cosas: la cerveza estaba más barata que en los bares fashion, resultaba ser el lugar más céntrico y un excelente punto de encuentro para comenzar la noche y era una especie de arca de Noé: nadie salía de ahí sin pareja.
Todos los pronósticos se cumplieron: mucha cerveza cuyo consumo no menguaba la cuota de la renta del próximo mes, todas llegaron sin la menor dificultad y a la media hora de haber llegado ya la andaban rondando dos que tres potenciales camazos. Lo que restaba era dejarse querer, beber y escoger al que el ánimo alcohólico encontrara más bonito o menos imbécil.
Ella no atinaba a seleccionar. Tipo número uno lucía bien, pero se rascaba mucho por allá, así que era un mal presagio: toda una civilización entera podría vivir alrededor de sus genitales y ella no quería tener la propia. Tipo número dos: guapo, voz maravillosa, cuerpo mordisqueable, pero se dedicaba a dar cursos de motivación personal. En una carrera rápida al baño ella se olvidó del Señor Rasquito y de Carlos Cuauhtémoc Sánchez: se encontró al señor piel-color-olivo-cuerpo-de-bombero-de- Nueva York (antes del 11-S). Un tercero en la competencia, que sin mucho pujar, ganó. Se gustan, se besuquean, salen sin despedirse de nadie.
Trastabilleando llegan al carro de ella. Se dirigen a casa de ella que es la más cercana. Se van desvistiendo en el trayecto mientras se tocan y se besan. Y lo que sigue, es como sigue: sexo torpe, violento en ocasiones, lleno de palabras obscenas motivadas por una etílica elocuencia, y cuando ellase para al baño encuentra al otro de regreso tirado en la cama desnudo (a) con el rostro completamente relajado, o sea babeando las sábanas de ella.
Por la mañana ésta es la escena: él ya no babea las sábanas, más bien duerme sobre un charco de baba cristalizada. Ella despierta sintiéndose Drácula amanecido en las Bahamas.
Luego el vértigo. La boca que esconde una lengua casi sangrante de lo seca. Huele a vómito. El primate babeante se vomitó en el edredón. Tras recuperar el funcionamiento correcto de los signos vitales viene la pregunta: ¿quién es ese bulto?
El casi inanimado y guacareante primate duerme hasta las doce como si estuviera en su casa. Ella sigue preguntándose: ¿quién es ese bulto? El despierta con la fresca del mediodía, te dice hola, pregunta que si tienes algo de tomar, se baña y cuando está más compuesto se pone a platicar. Cuando ve que ella solamente le hace caso a la televisión, se va. Pero deja olvidadas las llaves.
Trivia: ¿cuáles fueron los errores de ella en este relato? El rosario de pifias inicia en el bar. Demasiado alcohol. Además ya visto bien por la mañana, no era color olivo y de bombero no tenía nada. Eso, aunado a que usaba boxers shorts estampados con dibujos animados y traía un collar muy autóctono.
Además su elección digamos fue producto del precalentamiento de los otros dos que la rondaron desde el principio. El alcohol en demasía aletarga el sentido del gusto, pero por lo visto también el del buen gusto.
Otra pregunta, ¿por qué se van a casa de la interfecta? He conocido ciudades con más moteles que tiendas de conveniencia. Además, ¿no es mejor que cada quien lleve su coche? Así cuando tuviera que sacarlo de su casa, ella no cargaría en su conciencia con un borracho asaltado a media cuadra.
Pero el maximus, el error de primaria es: ¿por qué lo dejó dormir en su casa? Aquí se cumple el sabio consejo de las abuelas: el hombre llega hasta donde la mujer lo deja. Si ella no tose, da portazos, y deja caer ollas, el individuo se queda dos semanas a vivir y todo por un camazo de fin de semana. Moralejas de esta fábula: el camazo es de quien lo trabaja, el alcohol es el mejor compañero, pero el peor consejero a la hora del ligue.
Y como nadie ha preguntado qué pasó con las llaves que el tipo dejó olvidadas, como epílogo agregaré que ni ella pudo entregárselas ni él tampoco atinó a recordar en donde había estado ni con quien: hasta la fecha el la recuerda como la vieja calenturienta que levantó en un bar y para ella es el tipo de los boxers ridículos. Así sin nombres. (21-Abr-03)

abril 11, 2003

Cada quien su bandido

Alejandra Guzmán tiene el olfato más fino del mundo para detectar delincuentes. Debería de contratarla la PGR, a la cual se le escapa por hordas los más buscados.
Pero nadie la culpe por tener la ambición de convertirse en una asidua de las visitas conyugales en los penales y cárceles.
Está en la naturaleza femenina allegarnos de hombres que sean unos patanes, violentos, con proclividad al delito y hasta de repente medio narcos. (En esta última pondré objeciones porque me han contado de narcotraficantes muy lindos y buenos esposos, o sea solamente matan gente que no es de su familia, que ya es ganancia).
La Guzmán tiene un novio que fue exhibido cual bailarina húngara en un table dance regio, porque el muchacho usó tarjetas de crédito falsas en Cancún para comprarle un anillo a su suripanta amiga, que ciertamente lo que quería era sacarle lana al chamaco.
La mujer acompañaba a Gerardo Gómez de la Borbolla (el novio de Alejandra) en unas deliciosas vacaciones. El fraude se descubrió cuando él quiso comprar la joya con valor de 15 mil dólares para regalarla a la interfecta, quien dicho sea de paso, se le nota que ha recorrido la carretera de cuota a Chihuahua ida y vuelta varias veces. Ese hombre es el nuevo amor de la Guzmán y seguramente padre de su bebé. Y esta información fue extraída de las fauces venenosas de la gente de Ventaneando quienes estaban casi en éxtasis desollando el cadáver de la Guzmán cuando dijeron esta nota.
Quienes gozamos con morbo malsano los comentarios con faltas ortográficas y fonéticas de los comentadores de espectáculos nos regocijamos ante el chisme sobre Alejandra.
El público de señoras que ven el programa, el sector masculino fan de esos programas (yo no he tenido novio, pareja u lo que sea que no leyera las revistas de espectáculos) y media humanidad, se regodea ante el drama de Alejandra Guzmán como si ellos no fueran parte de la misma inmundicia. Incluso los mismos conductores.
Por ejemplo: la señora que ve el programa tiene en su casa a un hombre que todos los días estafa a la gente vendiéndoles artículos de mala calidad, que va por la calle diciendo peladeces innombrables a las niñas de secundaria y que de seguro se excita viendo adolescentes varones.
Otra mujer puede estar viviendo con un hombre que constantemente le da una zapatiza porque llegó borracho o porque la encuentra dormida (cuando son horas para dormir) o porque la encuentra despierta (cuando son horas para dormir).
O puede darse el caso de una pareja de hombres, uno más violento que el otro y que por cualquier cosa quiere liarse a golpes con quien mira a su nene, y al no encontrar depositarios de su ira, se va en contra de su enamorado compañero.
¿Quién está exenta de tener a un hombre que puede juntar más de cinco años de cárcel él solito por sus diversos delitos?
Estos días Alejandra con todo y fruto de su pecado en el vientre ha sido blanco de los más enconados comentarios porque atina a tener como pareja a delincuentes de carrera. Y eso, ¿a quién le importa?
Este país está lleno de mujeres golpeadas, de muchachas que han sido violentadas y asesinadas en todo un territorio de la frontera y de niñas ultrajadas desde que son muy pequeñas, ¿quién se atreve a señalar a la Guzmán por querer casarse con un tipo que comete fraudes a diestra y siniestra?
Todas somos o hemos sido víctimas. Lo peor es no darse cuenta. Todas hemos tenido un delincuente en casa y la que no lo acepte es porque es muy aburrida y no le gustan las emociones fuertes o su mamá la obligó a casarse con su primer novio calenturiento.
Alejandra Guzmán es el ejemplo de una persona que siempre ha hecho lo que se le da su gana por encima de lo que piense el resto de la humanidad, así que desde este foro le decimos que cooperaremos para la fianza de su futuro marido y que si no quiere casarse con él, que lo tire a la basura sin piedad: que se pudra en la cárcel sin derecho a fianza. Por lo demás, que arroje la primera piedra el que esté libre de delito....¡Te amamos Ale, nunca cambies! (11-Abr-03)

abril 04, 2003

Test de primavera, ¿estás en celo?

La pregunta flota en el aire: así como las miles de feromonas que pululan incitándonos a hacer cosas malas y divertidas. Este test en serio, en broma, es un brote de la estación florida, que requiere toda la atención para que puedas determinar, en base a tu honestidad, en qué estado de celo o indiferencia te encuentras ahora.
Tomará unos minutos, así que... Va.
1. Vas por la calle y ves a un hombre con un misterioso bulto cerca del bolsillo izquierdo de su pantalón... Tu:
a) Piensas: Viejo cochino... b) Gritas: “Yommy quiero...”, y babeas descontroladamente. c) Decides: se acomodó su asunto hoy del lado izquierdo, así no le aprieta el pantalón. d) Desdeñas: nunca hubieras notado eso en un hombre en la calle o en ningún otro lugar. e) Actúas: eres arrancada de las piernas del tipo por un par de policías.
2. Tu novio que vive en otra ciudad, se la pasa mandándote mensajes sumamente obscenos e incitadores por el mensajero instantáneo un día entero. Te sientes:
a) Ofendida: lees en sus mensajes palabras que no sabías que definían a la vagina de tantas formas. Y que no te interesa conocer. b) Cashooonda: que no te dé el aire porque empiezas a rugir, eres toda sensualidad. c) Autosuficiente. te vas a tu casa y te das asistencia personal a ti misma. d) Indiferente: así debe estar con las otras novias por mensajero instantáneo. e) Dispuesta: miras a tu alrededor a ver quién será el que aproveche el calentamiento que provoca el novio lejano.
3. La idea de hacer el amor en horas de oficina es:
a) Impensable b) ¿Con quién? c) Práctica d) Incómoda e) ¿Se pagan horas extras?
4. ¿Caminas o bailas desnuda alguna vez?
a) No b) Si c) Cuando lavo la ropa d) En la regadera. e) Vivo de eso.
5. La equis en la palabra sexo es:
a) Algo que tiene una connotación religiosa. b) Te sugiere una posición que ensayarás en la cama (acompañada, claro). c) Eso: una espantosa equis. d) Te acuerdas del planeta de Marvin el marcianito de las caricaturas. e) Es una incitación a ver porno.
6. MMMM, esto es rico:
a) Tu, desnuda cubierta de ostias consagradas b) Tu desnuda bañada en chocolate líquido c) Tu, desnuda envuelta en una sábana de franela d) Tu desnuda dándote una ducha de cinco minutos e) Todos desnudos
7. Ya no pueden más. Deben hacerlo ya o si no se mueren. A la hora de poner el único preservativo que tienen, éste se rompe. ¿Qué haces?
a) ¿Hacerlo? b) Órale, como va...Lo haces porque lo haces...Ya Dios dirá... c) Cuentas rápidamente los días de tu último periodo, multiplicas la cifra por el costo de un parto o un aborto y vas al refrigerador por helado. d) Obligas al individuo a vestirse y a salir en medio de la lluviosa madrugada de ese invierno en la sierra Tarahumara a conseguir uno. En realidad ni ganas tenías. e) Sales corriendo desnuda a casa del vecino a pedirle uno de repuesto
8. La primavera es la estación en la que...
a) Se ve a los animalitos andar en parejas por todos lados. b) Nos apareamos como enajenados, mientras los que no, jadean, sudan y babean ante la falta de fornicio. c) Los enfriadores y climas aumentan de precio. d) Hay más polen y polvo, por lo tanto más alergias en el aire. e) Se comienza con una efeméride chafa como el natalicio de Benito Juárez. Eso te excita.
9. De pronto una hada mala y con un retorcido sentido del humor te convierte en una habitante de la Casa de Big Brother 2, ¿quién serías?
a) Sabina, la mamá cuenta cuentos. b) Silvia, la de las mega bubis c) Raquel, a la que odian porque es lista d) Vanessa, le da igual uno que otro, pero por simple carencia de capacidad de raciocinio. e) Una mezcla de todas las anteriores pero en el cuerpo y cara de Tatiana.
10. ¿Qué frase te define mejor en estos primaverales momentos?
a) Hoy no toca, ¿eh? b) Si, si, si...ah si...asi...Todo c) No, porque tengo calor. d) ¿Estás dormido? e) ¿Crees que nos vean aquí?
11. La del estribo: ya hace calor y tú eres...
a) La brisa suave de un abanico de mano. b) Una paleta de hielo...frente a una lengua que la va a chupar. c) Un abanico de techo. d) Una jarra de limonada congelada al lado de una cama revuelta. e) Las gotas de sudor que recorren el cuerpo de Alejandro Fernández. Diosssss.
RESPUESTAS
Si escogiste una mayoría de respuestas con la letra a...
La primavera no es tu estación...Es el invierno, crudo, llano y aburrido de tu mochez. Definitivamente no tienes ganas de aparearte en primavera como muchos mortales y bueno, ni falta que hace porque con esa actitud lo más indicado es que te dediques por completo a vivir la pasión...pero de la semana santa, porque no conoces otra. En fin, este rasgo tuyo de la autocontención puede ser algo perverso. Muchas santas accedieron a su estado divino lamiendo las llagas de los leprosos. Santa María Egipcíaca llegó a la santidad después de haberse ido embarcado en un navío lleno de marineros jariosos. Por algo se empieza...
Si escogiste una mayoría de respuestas con la letra b...
Quieres, puedes y debes...La primavera te pone sexy, dispuesta, audaz y sumamente divertida. Digamos que te encuentras en un estado de celo razonable: aprovechas el ganoso ambiente que te rodea para saltarle al cuello a algún prospecto que valga la pena. Eres toda sensualidad y se nota en la manera en cómo te diriges a los demás: estás encantadora, andas armada de una seducción incontenible, te ves sanota, la gente lo capta y te gusta que se den cuenta. La ventaja es que también te pones selectiva, como lo hacen las especies inteligentes, y no te apareas con cualquiera.
Si escogiste una mayoría de respuestas con la letra c...
En tu agenda hay una anotación a las 20:15 horas del viernes: “hacer el amor con Pablo”. Es decir, la espontaneidad no es tu fuerte y prefieres ser pragmática y programar hasta el sexo. Si es primavera, invierno, te vale. Hay que programar. Eso es bueno si diriges una empresa multinacional y necesitas estar disponible todo el tiempo, pero te pasas de práctica. Me imagino que eres de esas que tienes los condones en una cajita, que pones la ropa en una silla cuando te la quitas, y que nomás le gusta hacerlo arriba y luego abajo y en las fechas especiales haces una posición “rara” según tú. No es divertido decirle a la pareja: “mira Rodrigo, el sábado vamos al mandado, limpiamos la casa, y mientras dura el secado de la ropa, entonces nos vamos a la cama”. Hay que salir de la rutina...
Si escogiste una mayoría de respuestas con la letra d...
El sexo es totalmente sin embargo para ti. Te da hueva...Si por ti fuera te reproducirías como las amibas, asexualmente. No es que seas frígida, si te late a veces, pero si tienes la opción de tener relaciones o pintarte el pelo, prefieres lo segundo. Pero así eres para todo. La onda primaveral, la onda vaselina, la onda de la que sea te es equis. Uno se da cuenta que estás viva solamente porque de vez en cuando tu fisiología se manifiesta, pero en general todo transcurre en gris en tu vida. Es un desperdicio de oxígeno y espacio que existas cuando estás en ese plan, eh?
Si escogiste una mayoría de respuestas con la letra e...
Alguien-haga-algo...No te importa que sea hombre, mujer o silla etrusca...Tu como quiera le entras porque siempre andas echando vapores y puedes desverijarte a quien se deje. Si no fuera porque ya la temporada de huracanes se nos viene encima, declararían tu paso por algún sitio como desastre nacional: no te mides. Creo que a ti te da igual si la primavera es la estación del celo: tu eres un ente primaveral y yo que tú, en vez de andar dejando que toda esa calentura se vaya por el resumidero, empezaría mejor a cobrar o a dar terapia (y cobrarla) a quienes necesiten de esa abundante experiencia que tienes en la vida. (4-Abr-03)