Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

mayo 28, 2003

Amigos con derechos

A ver niñas y niños que gusten de los niños: hagan este experimento. Tomen al hombre más próximo (que no sea su pariente sanguíneo en primer grado, por favor) y pregúntenle: ¿te gustaría ser mi amigo con derechos, es decir, que nos acostemos de vez en cuando, sin compromiso de ningún tipo?
Lo que va a acontecer es una constipación total del individuo: se la va a desnivelar el cuajo y se le van a romper las agarraderas de la voluntad. Con buena suerte dirá que sí a la primera, pero quizás tarde en aceptar, no por falta de ganas sino por la sorpresa. Todos dicen que sí, los hombres son las criaturas más pajuelas del planeta (por cierto Don Cucho, ya caerás, ya caerás. Te tengo en jabón).
Esta figura de amor extracurricular se llama fuck buddy, fuck pal, amigo con derecho, movida, detalle: las denominaciones son variadas y pueden llegar a ser expresiones floridas como “la nalga”. Se le atribuye generalmente a las mujeres, pero como la diversidad y tolerancia ya ha trascendido los géneros, queda decretado desde hoy que a los hombres que sirvan solamente para entretenimiento en el sexo llevado a cabo de forma casual se les llame también así.
Y que no se les caiga el peltre que conseguirse un amigo con derechos no es de este siglo ni del pasado: es una práctica que data desde hace bastantes años. (No confundir con el amante ni concubino, que eso requiere más trabajo, más dinero y más explicaciones).
En Venecia, durante el siglo XVIII, cuando todo mundo se la vivía fornicando impunemente y con singular alegría carnavalesca, existía la figura del cicisbeo (se pronuncia chichisbeo, que me parece una palabra que da origen al término chichifo, del cual hablaremos en otra ocasión).
La cosa funcionaba así: una mujer se casaba y a la semana se conseguía a un amico que le daba batería durante un tiempo. Nadie se encelaba y el marido tan tranquilo, porque él a su vez también andaba cicisbeando en el fuego de otro hogar.
Venecia era un lugar tan divertido, que los cicisbeos no solamente andaban haciéndola de amigos con derechos con cuanta mujer pudieran, sino que todavía se daban sus vueltas a los bordellos de aquella época para aventarse un round con las cortesanas. ¿Pues qué les darían de comer a los hombres de aquella época que andaban desatados? (Nota: Casanova, de esa época más o menos, decía que él desayunaba 50 ostras, por ello tenía tanto pene power).
Los amigos con derechos no son amantes propiamente, sino deben ser una especie de instrumentos sexuales para las épocas de sequía sexual (novio de viaje, esposo sebo, pareja letágica, etcétera).
En estos tiempos en donde las relaciones humanas funcionan al dejarse bien claro lo que uno necesita para que todo trabaje bien, es preciso ponerle reglas al futuro prospecto de amigo con derecho.
La primera es: llegar a un acuerdo. Plantearle al individuo que solamente fornicarán cuando los dos tengan necesidad y tiempo. Se deben respetar las normas de privacidad de los involucrados. La comunicación debe ser estrictamente para ponerse de acuerdo en dónde y a qué horas. Después de haber concluido el acto cada quien se va a su casa: tranquilos y desflemados.
La segunda: prohibido amor y celos. Este es el aspecto más peligroso porque luego los amigos con derechos terminan enamorándose y es un fastidio decirles que ya se vayan a proseguir con su existencia. Esto es porque todos los seres humanos desarrollamos un sentido de la posesión como si el otro nos perteneciera. Es fundamental que los involucrados gocen de una autoestima alta y no anden restregando sus conflictos existenciales en una persona. El amigo con derecho es necesario para satisfacción personal, como cuando una se come un chocolate, se compra una bolsa nueva o se masturba.
Tercera: el amigo con derechos, obviamente tiene derechos y obligaciones, que empiezan y terminan en el colchón del cuarto del motel o del lugar cómodo en donde se vaya a fornicar. A menor información que se comparta, mejor es el funcionamento de este intercambio de carnes.
La cuarta: rarísimas veces los acuerdos de los amigos con derecho derivan en relaciones amorosas de éxito. Una cosa es verse cada quince días en condiciones idílicas y otra despertar con el bulto multiforme todos los días. Debe tenerse bien claro la naturaleza del intercambio: es de puras ganas y diversión.
Quinta. No se vale cobrar ni que te cobren. Ninguno de los dos se dedica a eso profesionalmente y es un acuerdo entre de amigos.
Los beneficios que se obtienen con esta practica sexual extracurricular son diversos: es ejercicio aeróbico, incrementa la autoestima, y mejora la vida sexual de quienes tienen una pareja fija.
Así todos contentos...
PD: Coman ostras y verduras. (28-mayo-03)