Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

junio 25, 2003

Una raya más en la piel del tigre

¿Por qué los y las exparejas se comportan de una forma tan rara cuando son abandonados? ¿Por qué intentan demostrarle al mundo que viven en un limbo de felicidad al ser liberados? ¿Por qué algunos se arrastran a través de un lago de ignominia sin pensar en su dignidad?
Estos misterios serán develados para deleite y morbo de los ahora abandonados y para quienes lo hicieron, o están a punto de dejar a alguien.
El que deja, la verdad no siempre es el que gana. Porque muchos se retiran amando, pero las circunstancias los orillaron a irse (Les han puesto los cuernos…).
Cuando se da una separación es que ya hubo un punto de quiebre a partir del cual la restauración amorosa es muy difícil. Quien trate de negar esto es un aferrado, un necio, o está feo y no puede conseguirse otra pareja.
En todos los casos la mayoría de las reacciones de los ex son patéticas e indignas. Saben que todo mundo espera una reacción respecto a su reciente estatus y ellos se esfuerzan por demostrarle a la gente que están de maravilla solos o en transición a una nueva pareja... Real o imaginaria. He visto casos en donde los abandonados salen con la primera silla etrusca con genitalia que se encuentran y luego le hacen daño porque éste o ésta nueva pareja se empelota. Pero también existen casos de gente abandonada que tiene un misterioso novio o novia que resulta ser el repartidor de pizzas o la mesera de la cantina a donde van, pero como su mente ya ha sido dañada, igual pueden inventar una relación maravillosa con un amante imaginario.
Los ex se empiezan a portar raros a partir de que la noticia de la separación ya es del dominio público. Se fruncen cuando alguien les pregunta por su ex.
Como sea dan explicaciones acerca de que ya no están con esa persona y de ahí en adelante comienza su performance. Se afanan por exhibir su nuevo (y falso) bienestar.
Muchos dicen que cuando las mujeres son abandonadas, lo primero que hacen es cortarse el pelo y conseguir un gato. Apalean su autoestima o saltan de cama en cama. La flagelación emocional tiene muchas variantes.
En el caso de los hombres, empiezan a comprarse cosas materiales. Tratan de elevar su autoestima adquiriendo una moto, desgarrándose los músculos en un gimnasio, exhibiendo su abandonada humanidad en estruendosas parrandas o ligando con adolescentes.
Hay cierto tipo de aves que para lograr aparearse hacen un nido a base de plumas y semillas, que hacen que se vea ostentoso y atraiga a una hembra. Imagínense a un pajarraco con un carro nuevo, ropa de colores estridentes y un corte de pelo que muchas veces les queda horrible. Eso les pasa a algunos hombres.
Es terrible y patético para el ser humano conducirse por la vida cuando ha sido desechado porque su mecanismo de defensa lo orilla a muchos excesos: intentan demostrar que están viviendo su mejor etapa.
Y todavía se aseguran de que llegue este mensaje a la persona que cometió el fatídico error de dejarlos. Todo esto para tapar con un dedo la miseria de su soledad y de cargar con el estigma de ser la chancla que otro u otra tiró.
Las instrucciones precisas para sobrevivir a una separación no las tengo, porque las dejé en la casa de la última persona que dejé, y fueron heredadas a mí por la última persona que me dejó.
Pero lo más digno es tener un duelo por el recuerdo de esa persona, que aunque te haya pegado el pie de atleta y te chocaba que no le bajara al baño: fue una raya más en la piel del tigre y dejó una valiosa enseñanza.
Y con esto me refiero a que una expareja es una persona que enriqueció tu vida: te compartió sus lecturas, conocieron muchos lugares juntos o simplemente te ayudó a saber cuándo es necesario tener a la mano un buen abogado.
Lo segundo importante: para qué demostrar que estás maravillosamente si todo el mundo sabe que eres un ser humano-desecho y deshecho. Aprende a llevar tu desgracia como una viuda siciliana. Sin andar dando lástimas por los rincones.
Tercero: todos los conflictos humanos son aprendizaje. El hecho de que seas una persona a quien dejaron por otro(a), alguien desplazado, una persona a quien su pareja no soportaba ni ver en las mañanas, no es para suicidarse.
Y por último, ya más calmado, con los curitas bien puestos en el alma y con suficiente tiempo para lamerse las heridas en la esquina más oscura de la casa, a buscar el que sigue... (25-junio-03)