Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

julio 16, 2003

Nada es para siempre

Nuestros ancestros se unían para toda la vida con sus parejas. Papá y mamá se casaron con esa idea. Incluso nuestros amigos y amigas de generación también se amachinaron con sus parejas, con la maravillosa utopía de que el futuro estaba lleno de la otra persona.¿En qué planeta viven?Nada es para siempre. Quizás la existencia se te pase tolerando las flatulencias de tu pareja. La infidelidad que ya le perdonaste en su momento y nunca olvidarás sigue por ahí, molestándote de vez en cuando. Ya estás llegando a esa etapa en que no toleras ni que respire cerca de ti, pero lo soportas porque no tienes otro lugar a dónde ir y la verdad, te da miedo la posibilidad de empezar de nuevo sola o solo.Muchas mujeres tienen inoculado el virus del matrimonio desde niñas: quieren casarse, con un hombre que les llegue y las enamore, y hasta las más liberales, aunque anden en el camazo perpetuo, no descartan la posibilidad de que de repente les salga un novio “bien” que las saque del vicio de vivir de un pene a otro.Los hombres, aunque lo intenten ocultar en la pantalla de: “soy bien machín por eso me acuesto con todas”, en el fondo sueñan con la mujercita buena que les dé hijos y les administre la vida. Los representantes de ambas genitalias, creen de verdad, -me dan ternura -, que esforzándose, trabajando mucho en pareja, concediendo y negociando, y aportando un gran nivel de valores y compromiso, la van a armar en la vida en pareja.Ciertamente las parejas pueden durar para toda la vida. Pero tolerándose y en algunos casos, odiándose. El ser humano en general es tan cobarde, que prefiere el colchón aguado de una vida ya hecha y rutinaria, que lanzarse al vacío y comenzar desde cero porque la existencia que escogió no le satisface.Quienes defienden la vida en pareja, en especial el matrimonio, argumentan que no somos animales para vivir sueltos fuera de una institución que fortalece una alianza ante los ojos de los hombres.Pero, ¿entonces es mejor vivir en la institución matrimonial y ya estando ahí, hacer lo que nos venga en gana con otras personas? ¿Estando casado se curan las ganas de acostarse con otros individuos? ¿Casarse asegura que la otra o el otro va a cuidarme siempre porque yo hago mucho por él o ella?El hecho es que la vida en pareja y el matrimonio son elecciones del ser humano sumamente difíciles y aunque se haya llegado a esta grave decisión tras un profundo análisis, tampoco se garantiza el éxito.Las ilusiones sobre el futuro siempre son maravillosas. La esperanza de una vida floreciente junto a otra persona, significa llenar el hueco con la presencia de otro, en vez de aprovechar el tiempo para cultivarnos a nosotros mismos, y disfrutar de nuestra persona.Pero las ilusiones sobre el futuro son cosas que todavía no suceden. Quienes buscan complementarse con otros generalmente acaban en la frustración de una fatigosa rutina. Quien planea y siembra para un futuro solamente está descuidando lo más valioso y efímero: el momento presente.Quiero pensar que nuestras enfermas mentes llenas de tanta melaza telenovelera y ahora de reality shows basura ayudan a fijar la idea de “vivieron siempre felices”. Demasiadas dosis de "Los ricos también lloran", "El derecho de nacer" y "Quinceañera", ablandaron las neuronas de una generación que si bien espera la felicidad total en pareja, es incapaz de lograrla porque no es coherente con los signos de nuestros tiempos.¿Cuáles son los signos? Mujeres independientes que se valen por sí mismas y que no soportan que les dé órdenes cualquier idiota. Hombres que aunque quieren, no han trascendido algunas ideas machistas y tradicionales sobre los roles que debe desempeñar su esposa, novia y hasta la amante.Siento decirlo, pero ahora muchas mujeres son más poderosas que algunos hombres. Cuando una dama conforma una pareja y ve que el tipo es tonto e inútil lo abandona. Eso es normal.Afortunadamente hay una serie de hombres renovados cuya inteligencia y capacidad de raciocinio empatiza con el pensamiento femenino que se ha emancipado y empoderado (no se ha posesionado de mí ninguna feminista, que conste).Lamentablemente esos hombres son contados. Para tener uno hay que buscarle bien o si no esperar... sentada, claro. Nada es para siempre, pero creo que no es tarde para empezar a experimentar en una nueva dinámica de pareja que nos permita, si no la felicidad eterna, al menos una duradera. (16-julio-03)