Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

septiembre 27, 2003

¿Muy machín, o qué?

Con excepción de unos cuantos hijos educados por madres solteras, madres razonables, mujeres muy brillantes y muchísimos padres solteros (o casados) fuera de serie, la mayoría de los hombres no han dejado de ser machistas en mayor o menor medida. Está en su genética milenaria. En este momento es cuando saltan de sus madrigueras los hombres que creen haber ayudado a las mujeres a emanciparse y a empoderarse. Además, no todos los hombres son tan machos. A ver, calma, razonemos… Antes de que se enojen (a ver, respiren como si fueran a parir), aclaro que no es necesario ser hombre para ser machista. El machismo en gran medida ha sido fomentado por muchas madres o las matriarcas quienes han creado verdaderos monstruos de inutilidad. A eso se le llama hembrismo. Además de criar hijos misóginos, estas señoras ofrecen al mundo especímenes masculinos que no saben ni siquiera cuál es el lado correcto de la trusa o del boxer short. Creen que su mamá y todas las mujeres a su alrededor son sus sirvientas. Y aunque digan: “ah, no, yo sí le ayudo a mi mamacita en la casa”, nomás vayan a ver el cesto de la ropa sucia o el de la basura. Cuando se cría a un macho, por más que evolucione con el tiempo, se está fomentando la intolerancia, la rigidez mental e incluso la violencia contra las mujeres. Jamás restaré el mérito a los varones que se han hecho de lado para dejar pasar a las mujeres. Muchas veces no lo han podido evitar porque son rebasados por mucho. Tampoco hay que dejar de agradecer a los hombres razonables que se muerden uno y, amablemente, se aguantan y ceden a favor de las mujeres, aunque les cueste mucho trabajo hacerlo. Como de los arrepentidos está poblado el cielo, el infierno y el grupo de los que votaron por Fox, pues también hay que felicitar a quienes han hecho idioteces en contra de las mujeres y luego se han arrepentido porque tienen hijas, madre (¡¡!!), hermanas, esposa o novia. Pero también quiero agradecer por los hombres maduros, razonables, tolerantes, generosos, comprensivos que aunque entienden que en su genética llevan el machismo, han llevado a cabo un razonamiento que les deja ver la gran necesidad que ellos tienen de nosotras y nosotras de ellos en un plano de equidad y respeto. Lo que quiero resaltar aquí es que el machismo está demodé, out, se ve mal… Un macho es quien se jacta del número de mujeres con las que se ha acostado y se acostará (sea o no sea cierto). Es quien desprecia a las mujeres que se han acostado con varios, las considera pirujas, a quienes se debe despreciar. Son los que le dicen a sus hijas que salen embarazadas, “me fallaste”. Es el que puede ser infiel, pero su mujer no. El hombre que critica, no tolera, se vomita cuando el tema de la homosexualidad sale a flote (y en el fondo de su ser tiene una enorme curiosidad, sólo hay que hallarle el modo). Un macho es el que dice que es de maricas llorar y que minimiza las cualidades de las mujeres que se encuentran alrededor suyo, pese a que sabe que su estabilidad emocional y afectiva depende de ellas (mamá, novia, esposa). También es quien no soporta que las mujeres ejerzan roles que para ellos son raros o despreciables: una mujer que baila en un table dance o que se prostituye es una basura para ellos, pero esporádicamente las usan; las feministas les parecen aberraciones de la naturaleza; las mujeres independientes que prefieren estar solas, gastarse su dinero y acostarse con quienes ellas quieran son como una mentada de madre para los machos. Machos son los hombres a quienes les tiembla la estructura cuando alguien se atreve a cuestionar los fundamentos básicos de su seguridad e incluso virilidad: matrimonio para siempre y con absoluta fidelidad (de ella, claro), esposa virgencita o no tan usada, trabajo seguro con sueldo más alto que la mujer, hijas no pirujas, hijos no gays, compadres o amigos que no se les insinúen. Si ser macho es estar fuera de moda, pues entonces se cumple la constante de que el retroceso al pasado y la implementación de modas antiguas es lo que rige, porque el machismo aflora en todos los ámbitos. Siendo éste un espacio no feminista, es importante dejar en claro que el trabajo en contra del machismo no es una cuestión de igualdad sino una voz a favor de la tolerancia. PD: Gracias a quienes han escrito a la cuenta de Ivaginaria. Les contestaré a todos correctamente y con tiempo. Les agradezco su paciencia.

septiembre 22, 2003

¿De quién es la culpa?

Ella se sentía aburrida con su cobija de siempre: el tipo con el que despertaba no estaba haciendo algo bien, y ella tampoco quería esforzarse porque las cosas fueran mejor entre ambos. Entonces a la ocurrente y creativa se le ocurrió poner un anuncio en el periódico en busca de alguien con quién ir a gastar unos cuantos condones a un cuarto de motel.Redactó su mensaje de amor y acudió a un periódico de Tel Aviv, en donde radica. Emitió su alarido de “necesito a alguien que me dé variedad y sorpresas”. El correo sentimental del diario, donde los corazones solitarios ponían sus gritos, mantuvo el anuncio de la mujer por unos cuantos días hasta que...Alguien tuvo a bien contestarle. Hicieron una cita para conocerse después de cartearse un par de veces. Cuando llegó el momento de la verdad, de ver la cara del hombre con quien pensaba engañar a su marido, a la mujer se le cayeron las bragas del impacto: se encontró de frente con su esposo. La cobija vieja de toda la vida esperaba nuevas emociones también, y ella, por lo visto, era una frazada raída para su marido. El tipo estaba harto y un poco aburrido de ver la misma cosa en bata y chanclas circular por su casa. Todo por servir se gasta. (Aquí haré una concesión de no decir “se acaba”. Homero Simpson describe a Marge como “una buena frazada con la que me gusta envolverme”. Ellos han demostrado con su experiencia que una relación en pareja puede ser terrible, pero finalmente una buena vida, pese a todo.) En lugar de tomar el asunto con humor, la pareja de israelíes inició el trámite de divorcio. Él alegó infidelidad y adulterio por parte de su mujer. Ella argumentó lo mismo.¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?, ¿quién tiene la culpa de quebrar la estabilidad matrimonial?, ¿se podría asegurar que antes de que ambos se encontraran él ya estaba buscando por su parte?La nota publicada recientemente (ash, ¿qué creían?, ¡es un hecho real!) por la agencia alemana DPA, pone en la mesa de la controversia el hecho de quién es el o la verdadera culpable de adulterio en su modalidad “me quedé con las ganas” de esa historia que les narré.“Los tribunales se encuentran ahora ante la disyuntiva de establecer cuál de los dos integrantes de la pareja es más culpable de haber buscado cometer adulterio”, reza la información.Si consideramos que las iglesias de todo el mundo (excepto las que esclavizan a las mujeres, susceptibles de ser vendidas desde la niñez para que cuando sean pubertas puedan casarse) decretan que el matrimonio es:
…un don de amor que se construye cada día…
...el punto de partida de una vida en común…
...un acto de gran confianza…
...un ayudarse a caminar…
...una sintonía que necesita tiempo, constancia, confianza y fidelidad para realizarse…
...compromiso que implica responsabilidades recíprocas…
...un "si" que tiene que durar toda una vida (Información tomada de un sitio religioso.)

¿Cómo se puede resolver una situación en donde dos personas ya están buscando salidas alternativas mediante un anuncio en la sección de corazones solitarios de un periódico? (Mecanismo por demás patético para encontrar pareja, pero en fin…)Y, partiendo de la premisa de que todos somos infieles por naturaleza y muy pocos hombres y mujeres evitan ceder ante la tentación, entonces ¿cómo es posible llevar una vida en pareja sin caer en una situación de infidelidad?Yo sé que los argumentos moralistas son: “yo sí me aguanto, sí puedo ser fiel, respeto a mi pareja y no lo haría”, pero ésas son líneas que se tienen que negociar con la conciencia, que es la que realmente sabrá si cediste a la tentación.Por eso… si la pareja se encuentra en armonía, la infidelidad no tiene justificación. Si la pareja no mantiene una comunión total, queda el camino de la negociación y del debate para no romper.Pero si no hay armonía ni comunión y, más bien, una de las partes se preocupa más porque las tarifas de los moteles subieron la semana pasada y la nueva marca de condones que compró salió chafa… entonces, antes de hacer más daño, es momento de cada quien agarrar por su lado.Cuando una infidelidad se descubre por parte de un hombre o de una mujer, invariablemente habrá escándalo, drama y, con muy mala suerte, tragedia.

septiembre 17, 2003

Quien se lleva, se aguanta

El deporte nacional en antros, rodeos, salones de baile, cantinas y baños de vapor es el ligue. Esta práctica, según el antropólogo Marcel Betancourt Cil, es el vehículo que nos conduce al camazo ocasional que de acuerdo su definición es “una especie de masturbación, pero con la colaboración de alguien poco atractivo o no tan atrayente, que no detone en una relación profunda o bien, para evitar la idealización de la pareja sexual y eventual a la que se recurre”. La planeación y estrategia del acostón es mínima y tampoco requiere de haber leído El arte de la guerra.Ellas rondan, cazan y atrapan. Llevan sus propios condones a veces (para no caer en la tienda de conveniencia a las tantas de la madrugada y llevarse preservativos chafos y carísimos o, peor, hacer fila en una farmacia de ésas que abren toda la noche y enunciar frente a los parroquianos: “me da unos condones marca Gol, extrasensibles con puntita coloreada”; en todos lados existen esas farmacias concurridas: hay una en Chihuahua, cuando menos, en el mero centro). Ellas también se visten para matar: aparte del vestido mini o escotado, o los pantos delineadores de traseros bonitos, si hacemos la radiografía a través de la ropa visible está la tanga nueva, el brasier levantador, ambas prendas a juego. Así es el ritual y el vestuario. Las mujeres salen, beben, se divierten, ligan, levantan, fajan, disfrutan, fornican, fuman, se despiden y olvidan (el orden de estos factores sí alteraría de forma grave el producto). Todo ello puede ser la sustitución directa al rol interminable en el carro los domingos o a la fiesta de paga de los sábados. Los hombres han vivido inmersos en esa tradición toda la vida, así que es bastante noble de su parte (qué lindos, ¡muá!) que respeten esa costumbre que las mujeres asumen por su cuenta y riesgo, ya que tienen con qué: lana, cuerpo, inteligencia, estrategia e información y responsabilidad para cuidarse (esto último es básico). Quizás estamos hasta cierto punto en una etapa digamos, experimental, de esa atractiva y excitante fase de ser la cazadora y escoger las propias presas a gusto personal. Pero como las reglas han sido escritas en español masculino, es tiempo de crear reglas para ellas o bailar al son de la pauta masculina. Hay demasiados ámbitos en los que desgraciadamente ellas tienen que ceñirse a las reglas de los varones. Ellas pueden escoger, disfrutar y olvidar. Pero jugando con la certeza de que aquí no se vale con que “me gustó y me clavé”. En el camazo ocasional, los hombres han funcionado porque llegan, se bajan la bragueta, se van y ¡bye!, te veo en la próxima reencarnación. La regla del acostón es muy clara: uno y ya. Cuando te vuelva a ver te saludo y puede que otra vez suceda, si andamos de ganas. La que ve estrellitas y hello kitties voladoras después de tener sexo con un recién conocido está en problemas y debe acudir a que le den una barrida con pirul antes de que termine rondando la casa del individuo para encontrárselo “casualmente”. Como más de tres salidas con su respectivo postre ya implica obligación, nadie se va a aventurar a hacerse novio del camazo del sábado antepasado. Los dos sabían a lo que iban y se asume desde un principio. Así como una chava se encuentra plantada en su derecho de decir: “sí, salimos una vez y bien rico, pero nada más pasó esa noche”, ellos pueden hacer lo mismo sin remordimientos. Siempre ha sucedido y es el riesgo que se corre cuando se lucha en la batalla de las noches de calentura. Hay miles de antros que tienen legendaria fama porque nada más se va a levantar e incluso deberían tener un letrero que diga: “Levantar en este respetable establecimiento es elección de los consumidores; la gerencia no se hace responsable por daños morales, espirituales, emocionales o enamoramientos causados por el impacto de los acostones ocasionales”. Las reglas ahí están. La tradición masculina las dictó y pues así funcionan. Quien se lleva se aguanta y el o la que acude a un antro una noche y pide para llevar debe asumir su responsabilidad. Es igual que comprar productos piratas: ahí no hay garantías. Ésta quizás sea una nueva y agenérica ley de la selva en donde los depredadores no necesariamente lucharán animados por la testosterona y van solamente a matar. La turba de mujeres con sus lanzas afiladas viene de avanzada. PD: Las ideas románticas… favor de dejarlas en casa. de Sun Tzu para manzanearse a cualquier tipo medio lindo, o a una chava que trae ganas y lo manifiesta abiertamente. En este rol del ligue y conquista, las mujeres han estado sumamente activas y nadie se sorprende cuando alguien cuenta que fue levantado en un bar por una fémina que lo vio, lo centró y se lo cargó para su casa o a un motel.

septiembre 14, 2003

Orgasmo femenino: ¿por qué necesita una fiesta?

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Óscar Wilde

Será por su rareza y su esporádica aparición que el orgasmo femenino tiene su día. El 31 de julio. Así es: igual de ridículo y cursi que el festejo de las madres, del niño, del padre, de la marmota, de los santos inocentes… Hasta el momento trato de que mis orgasmos tengan su fiesta privada y nunca con muchos invitados. Y sobre todo que no sea una celebración unitaria, porque sería muy aburrido el sexo. Pero ahora que hay uno dedicado al orgasmo femenino, que alguien nos explique a quién se le mandan esas tarjetas espantosas y los globos carísimos que no sirven más que para infartarnos cuando revientan. La tarjeta de los regalos diría:
“Querida Vagina de Esthercita: ojalá tengas muchos orgasmos y que revientes en gemidos y jadeos al gozar con mi bravío General Villa (Es de esos tontos que bautizan a su pene.) Felíz orgasmo, te ama, Ramiro”. La celebración del clímax sexual de las mujeres es preciso se tome como asunto serio, no con la chacota de una efeméride que se va a perder en el calendario lleno de festejos ñoños. Al culminar con éxito el fornicio, las mujeres no solamente tienen un aquelarre vaginal por haber llegado al punto más alto de su irrigación sanguínea vía estimulación, sino que a nivel emocional las pones en la posición de: “cúmpleme tres deseos ya que te dí un superclímax”. Y a la vez arriban al sitio más cercano a la paz espiritual, tan escasa en estos días. Como dijo el filósofo galés Jack McLaughlin: "cuando las mujeres terminan satisfechas al hacer el amor, no se les debe hablar, porque generalmente se van a un lugar muy lejos, del cual ningún estímulo de ningún tipo puede hacerlas regresar". Quien se ocupa realmente de provocar un orgasmo, se ha comprado un boleto para la rifa del tigre. Es una empresa por demás complicada, pero siempre satisfactoria y con óptimos resultados si el individuo se aplica. Y digo aquí individuo sin discriminar a las parejas lésbicas, porque a partir de este momento empieza la explicación agenérica, así que no se esponje nadie. El orgasmo es el mayor trofeo al que una persona que intenta satisfacer a una mujer debe aspirar. Quienes acostumbren a llegar y montarse, vayan a leer otro artículo o a realizar un documental de sus fornicios en el Animal Planet, porque su neurona no entenderá lo que aquí tratamos de discutir. Si logras efectos pirotécnicos en una mujer, ya podrás ver de lejos a ese grupo de perdedores que solamente desenfunda para eyacular sin tomar en cuenta a la otra protagonista del acto sexual. El clímax sexual en una mujer, como todo lo complicado en este mundo, tiene sus pasos, instrucciones, secretos y hasta manual del usuario. Un hombre tarda en terminar de dos a cinco minutos. A cierta edad hay varones que con el simple hecho de quedarse con la mente en blanco ya tienen erecciones y accidentes, así que no es ninguna novedad ver a nenes de 12 años en adelante con la mancha acusadora cerca de la bragueta. Cositas ellos… Pero las mujeres tardan en alcanzar el orgasmo entre 15 y 18 minutos, lo que nos da una idea de lo sofisticado que es el organismo femenino, que requiere de tantos protocolos, códigos y claves para alcanzar la cumbre del placer sexual (Ash…).Además es pura talacha de parte de ellos y de ellas. Algunos sexólogos dicen que muchas mujeres deberían de prepararse para los orgasmos desde jóvenes, experimentando con su cuerpo cuando inician la práctica de masturbarse. Hacer el amor con quien más amas en el mundo, como le llama Woody Allen a la masturbación, es una forma saludable de entrenar a los órganos femeninos para el orgasmo mediante la penetración. Como los hombres se masturban desde que descubren que tienen manos, pues el orgasmo de ellos no les causa el menor problema y generalmente llevan años de entrenamiento previo cuando una mujer comienza a satisfacerse por su cuenta. La manipulación del clítoris por parte de la pareja hacia la mujer es una de las más socorridas técnicas para lograr acercar el orgasmo. Este pequeño órgano que funciona igual que el pene, se hincha cuando es estimulado. Así que durante el coito o en el juego previo al sexo, hay que buscar el botón del timbre. (Así lo nombran en la novela Arráncame la vida, de Ángeles Mastreta.) Pero no se vayan con la finta, que las mujeres (dije desde el principio que esto no era fácil) no solamente poseen clítoris por estimular para llegar al orgasmo. Existen damas que pueden hacer el amor durante horas mientras hacen llamadas y tejen chambritas sin sentir absolutamente nada, aunque se les esté estimulando cada punto vulnerable como si se siguiera un mapa. Lo ideal es preguntar y estar pendiente de las reacciones de ella. Porque a muchas lo que les vuelve locas es la búsqueda del Punto G, que está más escondido que el Santo Grial. No sé si es más divertido buscar el sitio éste o encontrarlo, porque en el trayecto muchas cosas pasan. Siempre he pensado que buscar el Punto G es como las peregrinaciones a Tierra Santa durante las Cruzadas… Mientras dura el viaje es muy divertido y ya cuando estás en el lugar lo que quieres es regresarte para continuar la parranda. La estimulación femenina tiene una gama de posibilidades igual de ilimitada que la elección del sabor de un helado en cualquier nevería. Otra de las preferidas del catálogo estimulatorio para llegar al orgasmo es sentarse encima del individuo y frotarse de adelante hacia atrás sobre la pierna, el vientre o el pene. Este roce es bastante divertido, y es ideal para los hombres flojos, porque en este caso la que se mueve es ella. Solamente no se acostumbren a que les hagan toda la chamba, porque siempre hay quienes quieran ayudarle al esposo o amante con el trabajo de mantener contenta a su mujercita. También se puede hacer a la inversa: estando el tipo encima y su pene roza la parte externa de la vagina, en donde anida por ahí el clítoris. Solamente hay que asegurarse de que debajo del trasero de la mujer haya una almohada para elevar las caderas. Este espacio terminará con el mismo lema cursi con que se culmina la celebración del día de las madres: “a mamá se le debe festejar todos los días porque es la reina del hogar”. Al orgasmo femenino se le debe hacer fiesta a diario porque es el rey del sexo. La fecha en el calendario, el 31 de julio, está de más.


septiembre 03, 2003

El beso de Madonna

En cierta ocasión un querido amigo mío tuvo un grave revés amoroso. Su novio, un hombre un tanto más joven que él lo había tronado. Mi compa, bastante compungido, pero plantado en sus reales, dijo: “ya volverá. Como yo no va a encontrar otro”.A las pocas semanas mi amigo se entera que su pollezuelo no solamente se había liado con un nuevo novio, sino que el especímen de reciente adquisición estaba mega-bueno, era cultísimo, poseía una guapeza increíble: físicamente era como un Britney Spears masculino, pero con secundaria terminada (aclaro, la pongo como ejemplo, no porque me guste sino porque ella está in fashion). El ex de mi amigo andaba de antro en antro besuqueándose con el Britney sin el menor recato. O sea, ya había olvidado a mi compadre.Mi amigo se enteró de la noticia, y tras semanas de reflexión, de encierro y guardando el respectivo luto de la relación concluyó lo siguiente: “Ok, este güey me abandonó y ahora anda con Britney Spears…Pero yo soy Madonna”.Hay momentos en la vida de las personas en que tenemos que llegar a la fase Madonna. Es como una especie de arribo a una etapa de maduración y desenfado, en una sociedad que cuenta con sectores que se empeñan en ser represivos, intolerantes, prejuiciosos, censores y ultraderechistas.Esa fase es cuando ostentas todo el poder y empoderamiento; estás buena de cuerpo y la mente está libre de telarañas que te impidan crecer emocionalmente; eres inteligente y has cumplido algunas de tus metas fundamentales; cuentas con las agallas para determinar tus relaciones sexuales con quien mejor te venga en gana y sabes decir que no; sabes reírte de ti misma e incluso los mejores chistes sobre ti los has inventado tú; incluso, permitirse besos en la boca con personas del mismo sexo, puede ser una licencia que muchas se toman cuando la madurez y el desafanamiento mental de los prejuicios es evidente.Esto no quiere decir que porque besas a personas de tu mismo sexo ya eres la madurez envuelta en huevo, más si eres un especímen hetero, pero es una forma de establecer que lo que piense la humanidad, te resulta equis. Además es el anuncio de que ser heteroflexible también es válido. Cada quien...Madonna representa la síntesis de esos atributos, porque ha sabido construirse a ella misma a base de disciplina y forjarse como un producto de venta masiva, el cual ella controla. Sabe cómo venderse, cuándo, por cuánto y tiene la capacidad de decir que ella es la reina de su feudo, pésele a quien le pese.Por ello en la reciente entrega de premios MTV se besuqueó a la Britney y a Christina Aguilera, en una manifestación de poder y de dominio de la escena, el cual ha mantenido por casi ¡20 años! Ella realizó un ritual de ungimiento con el cual deja en claro quién es la que manda y le dio el beso a las posibles sucesoras de su reino en la música pop. Y lo hizo con un escándalo, tal y como ha transcurrido su vida y milagros.Madonna encarna el poder femenino que muchas mujeres alrededor del mundo ya han asumido: son ricas, hermosas y a base de escándalo a veces, logran llegar a donde se les pega su gana aunque para ello tengan que besar a las cortesanas.El asunto del beso, que ha puesto a temblar los elásticos de la ropa interior de las mentes pudorosas, no es más que la demostración en vivo de una fantasía masculina añeja: la visión de dos mujeres besándose o haciendo el amor constituye una visión erótica ubicada en el top ten de las escenas excitantes del inconsciente colectivo.Madonna sabe perfectamente lo que está haciendo. Echa mano de esa arraigada fantasía masculina y femenina para dejar en claro quién es la que rige y manipula a los medios de comunicación como si fueran niños de maternal: sabe provocar.La actitud de una dama retadora de las convenciones es quizás una forma un tanto excesiva para sacudirles la polilla a las mentes cerradas. Pero lamentablemente en la sociedad en la que vivimos, es necesario entrar con el ariete a través las puertas de la mochez para que después de que las aguas revueltas vuelvan a la calma, exista más tolerancia.El beso en público entre mujeres significó una demostración abierta y total de poder. Madonna a estas alturas puede besar a quien quiera, desnudarse en la calle y tener hijos con diferentes padres porque gana lo suficiente para cargar con todos. Cada una de sus acciones, con shock masivo o sin él, es avalado por una coherencia en su forma de vida. Los cambios en las sociedades generalmente vienen acompañados de una revolución. En el caso de la ostentación de poder de las mujeres y el establecimiento del mismo, se está rasgando las medias a una sociedad que no quiere ver esos cambios de una manera tan violenta o estridente. Además, ¿por qué tanto escándalo?, los besos son como un vaso con agua…