Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

septiembre 22, 2003

¿De quién es la culpa?

Ella se sentía aburrida con su cobija de siempre: el tipo con el que despertaba no estaba haciendo algo bien, y ella tampoco quería esforzarse porque las cosas fueran mejor entre ambos. Entonces a la ocurrente y creativa se le ocurrió poner un anuncio en el periódico en busca de alguien con quién ir a gastar unos cuantos condones a un cuarto de motel.Redactó su mensaje de amor y acudió a un periódico de Tel Aviv, en donde radica. Emitió su alarido de “necesito a alguien que me dé variedad y sorpresas”. El correo sentimental del diario, donde los corazones solitarios ponían sus gritos, mantuvo el anuncio de la mujer por unos cuantos días hasta que...Alguien tuvo a bien contestarle. Hicieron una cita para conocerse después de cartearse un par de veces. Cuando llegó el momento de la verdad, de ver la cara del hombre con quien pensaba engañar a su marido, a la mujer se le cayeron las bragas del impacto: se encontró de frente con su esposo. La cobija vieja de toda la vida esperaba nuevas emociones también, y ella, por lo visto, era una frazada raída para su marido. El tipo estaba harto y un poco aburrido de ver la misma cosa en bata y chanclas circular por su casa. Todo por servir se gasta. (Aquí haré una concesión de no decir “se acaba”. Homero Simpson describe a Marge como “una buena frazada con la que me gusta envolverme”. Ellos han demostrado con su experiencia que una relación en pareja puede ser terrible, pero finalmente una buena vida, pese a todo.) En lugar de tomar el asunto con humor, la pareja de israelíes inició el trámite de divorcio. Él alegó infidelidad y adulterio por parte de su mujer. Ella argumentó lo mismo.¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?, ¿quién tiene la culpa de quebrar la estabilidad matrimonial?, ¿se podría asegurar que antes de que ambos se encontraran él ya estaba buscando por su parte?La nota publicada recientemente (ash, ¿qué creían?, ¡es un hecho real!) por la agencia alemana DPA, pone en la mesa de la controversia el hecho de quién es el o la verdadera culpable de adulterio en su modalidad “me quedé con las ganas” de esa historia que les narré.“Los tribunales se encuentran ahora ante la disyuntiva de establecer cuál de los dos integrantes de la pareja es más culpable de haber buscado cometer adulterio”, reza la información.Si consideramos que las iglesias de todo el mundo (excepto las que esclavizan a las mujeres, susceptibles de ser vendidas desde la niñez para que cuando sean pubertas puedan casarse) decretan que el matrimonio es:
…un don de amor que se construye cada día…
...el punto de partida de una vida en común…
...un acto de gran confianza…
...un ayudarse a caminar…
...una sintonía que necesita tiempo, constancia, confianza y fidelidad para realizarse…
...compromiso que implica responsabilidades recíprocas…
...un "si" que tiene que durar toda una vida (Información tomada de un sitio religioso.)

¿Cómo se puede resolver una situación en donde dos personas ya están buscando salidas alternativas mediante un anuncio en la sección de corazones solitarios de un periódico? (Mecanismo por demás patético para encontrar pareja, pero en fin…)Y, partiendo de la premisa de que todos somos infieles por naturaleza y muy pocos hombres y mujeres evitan ceder ante la tentación, entonces ¿cómo es posible llevar una vida en pareja sin caer en una situación de infidelidad?Yo sé que los argumentos moralistas son: “yo sí me aguanto, sí puedo ser fiel, respeto a mi pareja y no lo haría”, pero ésas son líneas que se tienen que negociar con la conciencia, que es la que realmente sabrá si cediste a la tentación.Por eso… si la pareja se encuentra en armonía, la infidelidad no tiene justificación. Si la pareja no mantiene una comunión total, queda el camino de la negociación y del debate para no romper.Pero si no hay armonía ni comunión y, más bien, una de las partes se preocupa más porque las tarifas de los moteles subieron la semana pasada y la nueva marca de condones que compró salió chafa… entonces, antes de hacer más daño, es momento de cada quien agarrar por su lado.Cuando una infidelidad se descubre por parte de un hombre o de una mujer, invariablemente habrá escándalo, drama y, con muy mala suerte, tragedia.