Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

septiembre 14, 2003

Orgasmo femenino: ¿por qué necesita una fiesta?

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Óscar Wilde

Será por su rareza y su esporádica aparición que el orgasmo femenino tiene su día. El 31 de julio. Así es: igual de ridículo y cursi que el festejo de las madres, del niño, del padre, de la marmota, de los santos inocentes… Hasta el momento trato de que mis orgasmos tengan su fiesta privada y nunca con muchos invitados. Y sobre todo que no sea una celebración unitaria, porque sería muy aburrido el sexo. Pero ahora que hay uno dedicado al orgasmo femenino, que alguien nos explique a quién se le mandan esas tarjetas espantosas y los globos carísimos que no sirven más que para infartarnos cuando revientan. La tarjeta de los regalos diría:
“Querida Vagina de Esthercita: ojalá tengas muchos orgasmos y que revientes en gemidos y jadeos al gozar con mi bravío General Villa (Es de esos tontos que bautizan a su pene.) Felíz orgasmo, te ama, Ramiro”. La celebración del clímax sexual de las mujeres es preciso se tome como asunto serio, no con la chacota de una efeméride que se va a perder en el calendario lleno de festejos ñoños. Al culminar con éxito el fornicio, las mujeres no solamente tienen un aquelarre vaginal por haber llegado al punto más alto de su irrigación sanguínea vía estimulación, sino que a nivel emocional las pones en la posición de: “cúmpleme tres deseos ya que te dí un superclímax”. Y a la vez arriban al sitio más cercano a la paz espiritual, tan escasa en estos días. Como dijo el filósofo galés Jack McLaughlin: "cuando las mujeres terminan satisfechas al hacer el amor, no se les debe hablar, porque generalmente se van a un lugar muy lejos, del cual ningún estímulo de ningún tipo puede hacerlas regresar". Quien se ocupa realmente de provocar un orgasmo, se ha comprado un boleto para la rifa del tigre. Es una empresa por demás complicada, pero siempre satisfactoria y con óptimos resultados si el individuo se aplica. Y digo aquí individuo sin discriminar a las parejas lésbicas, porque a partir de este momento empieza la explicación agenérica, así que no se esponje nadie. El orgasmo es el mayor trofeo al que una persona que intenta satisfacer a una mujer debe aspirar. Quienes acostumbren a llegar y montarse, vayan a leer otro artículo o a realizar un documental de sus fornicios en el Animal Planet, porque su neurona no entenderá lo que aquí tratamos de discutir. Si logras efectos pirotécnicos en una mujer, ya podrás ver de lejos a ese grupo de perdedores que solamente desenfunda para eyacular sin tomar en cuenta a la otra protagonista del acto sexual. El clímax sexual en una mujer, como todo lo complicado en este mundo, tiene sus pasos, instrucciones, secretos y hasta manual del usuario. Un hombre tarda en terminar de dos a cinco minutos. A cierta edad hay varones que con el simple hecho de quedarse con la mente en blanco ya tienen erecciones y accidentes, así que no es ninguna novedad ver a nenes de 12 años en adelante con la mancha acusadora cerca de la bragueta. Cositas ellos… Pero las mujeres tardan en alcanzar el orgasmo entre 15 y 18 minutos, lo que nos da una idea de lo sofisticado que es el organismo femenino, que requiere de tantos protocolos, códigos y claves para alcanzar la cumbre del placer sexual (Ash…).Además es pura talacha de parte de ellos y de ellas. Algunos sexólogos dicen que muchas mujeres deberían de prepararse para los orgasmos desde jóvenes, experimentando con su cuerpo cuando inician la práctica de masturbarse. Hacer el amor con quien más amas en el mundo, como le llama Woody Allen a la masturbación, es una forma saludable de entrenar a los órganos femeninos para el orgasmo mediante la penetración. Como los hombres se masturban desde que descubren que tienen manos, pues el orgasmo de ellos no les causa el menor problema y generalmente llevan años de entrenamiento previo cuando una mujer comienza a satisfacerse por su cuenta. La manipulación del clítoris por parte de la pareja hacia la mujer es una de las más socorridas técnicas para lograr acercar el orgasmo. Este pequeño órgano que funciona igual que el pene, se hincha cuando es estimulado. Así que durante el coito o en el juego previo al sexo, hay que buscar el botón del timbre. (Así lo nombran en la novela Arráncame la vida, de Ángeles Mastreta.) Pero no se vayan con la finta, que las mujeres (dije desde el principio que esto no era fácil) no solamente poseen clítoris por estimular para llegar al orgasmo. Existen damas que pueden hacer el amor durante horas mientras hacen llamadas y tejen chambritas sin sentir absolutamente nada, aunque se les esté estimulando cada punto vulnerable como si se siguiera un mapa. Lo ideal es preguntar y estar pendiente de las reacciones de ella. Porque a muchas lo que les vuelve locas es la búsqueda del Punto G, que está más escondido que el Santo Grial. No sé si es más divertido buscar el sitio éste o encontrarlo, porque en el trayecto muchas cosas pasan. Siempre he pensado que buscar el Punto G es como las peregrinaciones a Tierra Santa durante las Cruzadas… Mientras dura el viaje es muy divertido y ya cuando estás en el lugar lo que quieres es regresarte para continuar la parranda. La estimulación femenina tiene una gama de posibilidades igual de ilimitada que la elección del sabor de un helado en cualquier nevería. Otra de las preferidas del catálogo estimulatorio para llegar al orgasmo es sentarse encima del individuo y frotarse de adelante hacia atrás sobre la pierna, el vientre o el pene. Este roce es bastante divertido, y es ideal para los hombres flojos, porque en este caso la que se mueve es ella. Solamente no se acostumbren a que les hagan toda la chamba, porque siempre hay quienes quieran ayudarle al esposo o amante con el trabajo de mantener contenta a su mujercita. También se puede hacer a la inversa: estando el tipo encima y su pene roza la parte externa de la vagina, en donde anida por ahí el clítoris. Solamente hay que asegurarse de que debajo del trasero de la mujer haya una almohada para elevar las caderas. Este espacio terminará con el mismo lema cursi con que se culmina la celebración del día de las madres: “a mamá se le debe festejar todos los días porque es la reina del hogar”. Al orgasmo femenino se le debe hacer fiesta a diario porque es el rey del sexo. La fecha en el calendario, el 31 de julio, está de más.