Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

octubre 28, 2003

Zorra

Nota del editor: La autora se refiere a Isabel Madow, escultural modelo televisiva mexicana, devenida en ocupante de la casa de Big Brother VIP 2, popular reality show nacional de la empresa Televisa.

¿Conocen la obra Naná, de Emile Zolá? (No, no la escribió Irma Serrano) Naná fue un personaje que Zolá arrebató de la realidad de la Francia del Segundo Imperio. Blanche D´Antigny fue la esplendorosa mujer que inspiró al novelista a crear a la fría y calculadora Naná: una señora que hacía tapetes para sus perros con los sentimientos deshilados de los hombres a quienes iba aventando al fango. En Francia existió esta dama, pero a diferencia de la protagonista de la novela, Blanche era un poco más ingenua y tontozuela: a Zola le correspondió poner sal y pimienta a su personaje. Porque Blanche lo tuvo todo: belleza, poder, dinero y fama. Se vistió de princesa cuando fue necesario y también se desvistió muchas veces para conservar lo que tanto trabajo le había costado acumular. Cometió sin embargo una enorme estupidez. Se enamoró de un cantante de ópera y perdió la cabeza, y todo lo que poseía... hasta al cantantucho, que no bien le dio dos años de felicidad y fornicio enamorado, cuando a la criatura le pega una tuberculosis y muere. Blanche, ocupada en los poco lucrativos menesteres del amor, se olvidó de sus benefactores y se fue quedando pobre. Lo peor no fue que el tenor se le murió, sino que se quedó sin vestidos, sin dinero ni manera de invertir en su propio negocio, que era ella misma. Una benévola cortesana la recogió enferma y sin un centavo, y la llevó a su casa a bien morir... Fin de la historia. Si existe una cosa que no merece el perdón en este mundo es la estupidez. Estupidez por amor, por falta de voluntad, de dignidad o de autoestima. Y no tenemos que andar recogiendo ejemplos de la Francia del Segundo Imperio si tenemos a nuestra madre la tele, que nos puede ilustrar con creces un caso como el de Blanche D´Antigny. Como el caso Isabel Madow, quien ya ha reconocido que ha sido bastante tonta al enredarse con el presunto modelo José Luis de la casa de Big Brother VIP, y sobre todo por comportarse como una mujer sin estrategia. ¿Por qué se le fue encima al primer tonto que se le atraviesa en un reality show?, ¿por qué se comporta como si él fuera el último individuo con pene en el mundo?, ¿cómo se atreve a repetir sus mismos esquemas de perdedora ante los hombres?, ¿por qué no saca provecho de sus muchos y abundantes atributos? Creo que el pecado de la Madow no es su exhibicionismo, ni su ligereza, ni la constante oferta de su cuerpo. Realmente de esas actitudes echamos mano todas las mujeres, todo el tiempo, pero administrando sabiamente los momentos en los que debemos hacer uso de la batería pesada para conseguir algo: un hombre, un trabajo, dinero, favores, simpatías, boletos para el clásico, entre muchas otras cosas. Quien no lo reconozca, es que está fea o tonta como para no utilizar en menor o mayor medida sus atributos para conseguir algo. Sorprende que Isabel Madow sea un envase bello y bien cuidado, pero lleno de aire. No tiene estrategia ni para abrocharse el brasier. Desde que sacó el cobre en el reality show ha ocasionado un desencanto masivo de mujeres. Las decentes no la quieren porque es una encueratriz y se le ofrece a los chavos de Big Brother, que dicho sea de paso, muchos de ellos parecen recién salidos de una lobotomía (el boxeador, el modelo, Palazuelos... pobres criaturas). Las madres de familia dicen: “¡ash, ojalá nunca me vaya a salir una hija como ésta!”. Las feministas obviamente tratan a la Madow como un pedazo de carne que no tiene cerebro, y que lo único consistente en esta mujer es el material del cual están hechas sus bubis. Las intelectuales saben que Isabel es el epítome de la mujer-objeto, desde los tiempos en que era una modelo muda. Consideran que su etapa gloriosa fue cuando no decía una sola palabra. Isabel Madow ha cometido la terrible omisión: no ha planteado una estrategia inteligente que demuestre que el binomio tetas-cerebro puede llegar a ser mortífero cuando se maneja de una forma asertiva, astuta y arrojada. Ciertamente no se merece el calificativo de zorra ni loba, porque al menos éstos animales tienen instinto de supervivencia...