Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

noviembre 17, 2003

A quitar el tubo...

Una vez fui a un table dance en Guadalajara que se llamaba La Ballena. Estaba (no sé si todavía exista) por la avenida Obregón. El taxista no nos quería llevar. “Está muy feo, güerita, ¿para qué va?”. Fue durante una Feria del Libro. Mi entonces pareja quiso llevarme a ese lugar porque ya se había peinado toda la zona teibolera durante la feria. La Ballena le encantó. Creo que la criatura ni se paró en los eventos porque no salía del estadio del Atlas, de los tables y del Salón Veracruz (cosa divina). Cuando yo llegué a Guadalajara me recibió en el aeropuerto con cara de ¿qué crees?..La Ballena resultó ser un antrazo. Feo, oscuro, con sustancias pegajosas en el piso lodoso, borrachos dormidos en cada dos mesas, miradas perdidas en la cuba libre adulterada, cervezas hechas a base de las bachas y babas de otros y lo mejor: las damas del baile.Nunca he entendido cómo alguien permite que le hagan una cesárea vertical. Ellas en sus carnitas bamboleantes tenían atravesada una cicatriz como un enorme ciempies tatuado. Eso sí, todas eran peso pesado. Ninguna talla pequeña. Redondas y abundantes. Tenían carne para sebarse y quien se agarraba de ellas sentía como si se abrazara de la Madre Tierra.Eran caderas y pechos enormes. Los talles gruesos. Blancos, gelatinosos, ondulantes. Cuando bailaban todo derivaba en movimiento, ya fuera por el ritmo que ellas le imprimían al numerito o porque la gravedad estaba haciendo su trabajo. Nunca he visto a teiboleras que le echen más ganas en la bailada y en la actitud que esas mujeres. Los cuerpos boterescos que empezaban en un extremo ataviados de licra y terminaban del otro lado sin nada encima, se movían con estilo y con ganas. Además de saber bailar excelente y tener un estricto sentido del ritmo, estas mujeres parecían gozar su trabajo. En el show contaban una historia, a su manera.Sabíamos que bailaban por necesidad y sobre todo porque con el tiempo se convierten en activo fijo de los antros. De ahí son. Lo más seguro que por su edad, fueron prostitutas metidas a teiboleras. Era la salida más cómoda: a condición de aguantar unos cuantos manoseos, leves, podían dejar la ficha o la cama con tanto tipo borracho y nefasto que circula por ahí. Tenían varios hijos, quizás de distintos papás y pues la vida se pasa ahí porque es donde está la chamba. Que después de vivir de la prostitución y de bailar encuerada, no quedan a veces muchas opciones para buscarse un trabajo de los que llaman “decentes”. Si a esas señoras les cierran La Ballena, pues se van a otro sitio similar. Si a esas damas les clausuran los antros en donde se lleva a cabo el table dance, lo más seguro que vuelvan a la prostitución o se dediquen a asaltar borrachos... de algún lado deberá salir el sustento.Aquí no estamos hablando de moral y de buenas costumbres, como sucede en Mérida, Yucatán, en donde les van a cerrar los antros a las señoras porque encuerarse en un escenario es inmoral, como aseguran los funcionarios municipales. ¡Ash!Le pregunto a los regidores yucatecos (suena como a albur, pero bueno): Papitos, si van a cerrar los antros en donde esas viejas se encueran impunemente ¿ya les tienen preparado el centro laboral a donde ellas van a pasar a prestar sus servicios?, ¿van a quitar el table para promover el negocio de la prostitución?, ¿subsidiarán a las muchachas que ya no bailarán en los antros?, ¿ya han pensado a qué se van a dedicar las señoras teiboleras?, ¿creen que, con una moral tan fruncida como la que promueven en su cabildo, ellas van a conseguir un trabajo “decente” después de que les cierren el antro?En muchas partes del país ha sucedido lo mismo. En Guadalajara, en Monterrey, en todos lados menos en Ciudad Juárez, porque si cierran los table dances allá es como si se fueran las maquiladoras (que ya está sucediendo... con la maquila, claro) Los table dances, sucursales del infierno y del pecado, no van a desaparecer. Son un “mal” necesario y pertenecen a mafias que no van a dejar que cualquier analfabeta metido a regidor les quite el patrimonio de sus hijos. En Monterrey además de que jamás pudieron erradicar los table dance, se multiplicaron los clandestinos. Así que cualquier día en la cantina El Tarro del centro de la ciudad, puedes ver a mujeres a quienes les acaba de salir el vello púbico, bailando entre las mesas. Lo que es digno de mencionarse es que en Monterrey, durante el gobierno del exmandatario Fernando Elizondo se instituyó una guardería nocturna en la Colonia Garza Nieto, mejor conocida como La Coyotera y famosa por sus prostitutas, travestis, bailarinas y demás personajes que sólo salen con la luna. Verónica Ortiz, esposa del gober, inauguró el lugar que albergará a los hijos de las señoras que se prostituyen y que bailan. A eso se le llama conciencia social. No basta solamente con quitar el tubo de la pista, como harán en Yucatán (es verídico... van a remover los tubos de las pistas de los tables).