Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

marzo 27, 2004

Perineo

Una de las cosas más aleccionadoras dentro del sexo es el conocimiento profundo del cuerpo. El coito es la consecuencia de un amarre frenético de ansiedades, es decir, cuando arribamos a este punto del fornicio, debieron quedarse electrificados todos nuestros spots nerviosos del cuerpo. Lo maravilloso es llegar al coito como un glorioso epílogo en donde los sentidos ya están a punto de ser saciados.El perineo es uno de esos sitios a los que un@ debe llegar con respeto y veneración a la hora del sexo. Es la zona que se encuentra entre los genitales y el ano. Para las mujeres es un punto importante para excitación, no tan explosivo como el punto G o el clítoris, pero efectivo. Además para quienes esperan un bebé y se van a aventar el tiro de tenerlo por parto natural, se me van masajeando desde ya el perineo, porque permite una mayor elasticidad en los músculos vaginales y ayudará a que la criatura aparezca a este mundo sin tanto apretujamiento, y ustedes al parir, no van a requerir triples zurcidos (episiotomía) en esa zona. Entraría en detalles, pero por el momento mejor hablaremos del proceso que ayuda a la elaboración de bebés (deseados).Para los hombres es lo mismo. El masajito en el perineo los puede dejar sin habla, sin sentido, aletargados en el paraíso y vestidos de Adán en traje leather. Sin embargo para ellos resulta ser una zona en donde las cosas se ponen peliagudas. No se dejan. Se retraen. Los hombres que permiten que una llegue al perineo y por ende a la zona anal, son quienes ya están más allá del bien y el mal y conocen perfectamente sus sitios de placer. Y son muy machines, además.Es una necedad masculina pensar que por el hecho que alguien les ronde la puerta trasera, ya tienen que vestirse de Paulina Rubio y meterse a un show travestí. Que no les entre el Síndrome Pedro Armendáriz. Cuenta la leyenda negra que Don Pedro odiaba cuando en su presencia se pronunciaban las palabras “atrás”, “por detrás”, “atrás de usted”, “va por atrás”. Todo lo que anunciara de forma periférica una alusión al trasero o a la parte trasera de lo que fuese, resultaba una ofensa cuasi mortal. Creía que se lo estaban albureando. Sentía vulnerada su masculinidad, y denotaba al público presente su peor pesadilla: que alguien le diera un susto por la retaguardia y le sorprendieran por atrás con fines poco honestos. Y, bueno, quién sabe si fuera su peor pesadilla, a lo mejor era uno de sus sueños más acariciados, pero su condición de portador de la virilidad del charro mexicano empistolado y de ceja levantada, le impedía enarbolar esa condición oculta.Ese trauma de “no me toques ahí”, es decir el perineo y por ende la región anal, es quizás un resquicio de nuestro trauma de pueblo conquistado. O demasiada inoculación de machismo ridículo. También demasiadas lecturas de El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz. Pero lo que sí es un hecho es que, la mayoría de los hombres latinos ven con demasiada desconfianza cuando alguien les acerca la mano o la boca a esos lares. Incluso Carlos Fuentes llamaba a la zona del perineo como el lugar en donde el hombre decide si se vuelve gay. ¡Ash, se me hace demasiado!Los hombres latinos son los que más problemas tienen con la zona del perineo y la defienden como la última frontera de su hombría, cosa que me parece demodé. Ya supérenlo. Cuando los hombres permitan el libre tránsito por la zona vecina a su próstata, es decir por el perineo, el ano y puntos circunvecinos, entrarán a una dimensión diferente de placer. El pene es un órgano sobrevalorado en el hombre y la verdad es que esa bandera de la virilidad ya esta desmasiado deshilachada. Así como muchos individuos ya se permiten lloriquear en público, expresar sus emociones y decir que defienden los derechos de las mujeres porque eso es ser muy machín también, es preciso que rompan la barrera de los tabúes acerca del trasero.La promoción de Punto G en las mujeres me parece un aleccionamiento fundamental para nuestra propia diversión. Quien ya sepa en donde queda su tapetito que se ponga de este lado de la línea. Los hombres deben de apuntalar y exigir sin pena que se les manipule y atienda su propio Punto G. Cuando lleguen a ese momento trascenderán el uso del pene, que solamente les servirá como instrumento de desagüe para las ansias. Cada parte del cuerpo cuenta con una identidad ancestral y precisamente la zona en donde se ubica el perineo, tiene un signo, significado y significante lleno de tabúes. Ya no hablemos de tocar, masajear o lamer el perineo, el simple hecho de bordear ese punto en una conversación resulta incómodo.No los invito a que en su próxima reunión lancen al aire la pregunta: ¿oye qué onda con tu perineo?, ¿dejas que te lo toquen o te frikeas? El sentido común nos indica que aunque no vamos por la vida exhibiendo las vicisitudes de esta zona, pero al menos tengamos la decencia de exponerlo a una experimentación sexual para que el cuerpo vaya decidiendo por sí mismo qué le gusta y qué le molesta. Pero probando un poco de todo, como si estuvieran en la semana de la Gastronomía Oaxaqueña.Cada vez tengo una conciencia más clara de que esta fiesta a la que venimos es muy breve, además de que a bebida y la diversión se acaban demasiado rápido. La experimentación del placer sexual y sensual en todos los sentidos, puede durar para toda la vida mientras nos podamos mover y tengamos una poca de luz en la cabeza.