Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

abril 11, 2004

La esposa perfecta

Una entrañable amiga mía me ha enviado una nota recientemente publicada sobre un colegio que doma, entrena y sugestiona a las niñas mexicanas y primas quizás de Guadalupe Loaeza para que se conviertan en esposas perfectas. Aunque creo que ya es demasiado tarde para que me eduquen para eso, porque ya tengo bastantes mañas sobre la rutina doméstica y sobre la no vida marital, considero conveniente comentar que la academia de la maestra Tota Topete (así se llama la educadora responsable, como personaja de la familia Burrón), está un tanto demodé.Un grupo de criaturas de entre 13 y 18 años aprende clases de cocina, costura, de planchado (de ropa) y lavado, y a “añadir toques femeninos a una casa, como un jarrón de flores en el baño o iniciales bordadas en las toallas”.Aunque mi primer impulso fue de náusea respecto a la información recibida, mi lado oscuro y razonable me aconseja moderación. ¿Cómo no se me había ocurrido bordar mi nombre y el de mi esposo en una toalla? Pues para empezar porque no he bordado nada desde la era paleozóica y los cojones de mi ser amado (no esposo, por eso es ser amado) no apreciarían ser secados con una toalla con un monograma.La profesora Tota Topete aseguró en la nota emanada de Reuters, que las habilidades antes citadas están en riesgo de desaparecer porque las jóvenes de la actualidad tienden a centrarse más en sus carreras que en el cuidado del hogar.Tiene razón Madame Topete, ¿cómo utas se les ocurre a las jóvenes mexicanas olvidar que es de primer orden saber tejer encaje de bolillo y hacer conservas de camotes, en vez de dedicarse a depredar el mercado laboral? Lo primero es lo primero, así que cocer unos coditos en su punto, identificar el estado de ánimo de un bebé por sus eructos o sus heces, o regar las plantas de acuerdo a la estación del año es más importante que pensar de qué va a vivir una. Más aún en estos tiempos en donde tenemos tantos hombres que nos vengan a mantener y a quienes nosotros debemos de soportar por el sólo hecho de que nos mantengan. Ash..."Ahora todas las mujeres quieren salir a trabajar, pero trabajar ocho horas al día cuando una es esposa o madre sencillamente no es posible", dijo Topete, una vivaz mujer de 60 años. "Significa abandonar a nuestro marido. El podría empezar a buscar cariño en otra parte y eso puede suponer el divorcio", advirtió.Como verán Tota Topete ha creado toda una filosofía acerca del servicio doméstico de lujo. Ella vive de enajenar a adolescentes que creen que por saber los minutos que tarda en cocerse un huevo van a tener a un marido para siempre. Pero hay que informarle a la profe Topete que si una mujer en este país no trabaja, se quedan sin comer sus hijos y desgraciadamente, su marido sin sus caguamas. Los datos duros de la nota, son igual de severos que la experta mano de la Topete al batir los huevos para un pastel. Una de cada tres mujeres trabaja, a diferencia de los setenta cuando era una de cada cinco. Muchas de ellas se hacen de recursos vendiendo comida o en labores domésticas en otras casas, por lo que las enseñanzas de la academia Topete pueden ser de suma utilidad si una de sus alumnas se queda pobre o no consigue marido rico.Además, las millonarias criaturas que están ahora conociendo el método de esponjar miriñaques a ritmo del catecismo del padre Ripalda, no saben que sus contemporáneas pobres tienen que abandonar la escuela para aprender gratis (y a fuerza) en sus casas lo que ellas aprenden pagando.La nota en sí tiene más delicias gourmet que quizás una feminista podría analizar con más agudeza. Por ejemplo, en uno de los salones de las escolapias se encuentra el arrugado retrato de le Reina Isabel como ejemplo de sobriedad, elegancia y epítome de la etiqueta. ¡Ah, quién fuera la regina Elizabetha, con todos esos hijos feos con esposas que les son infieles! La maestra Topete también incluye un curso acerca del sexo, pero en la nota no se especifica si es teórico o práctico. Con la premisa de que el estrés de las grandes urbes inhibe la líbido, adiestra a las chicas a poner una mesa a la luz de las velas y a llevar algo bonito encima para gustar a sus CEO´s maridos. Esta es una buena idea de la tíchera, porque esas estrategias aseguran que las futuras cónyuges vestirán algo bonito para excitar a sus maridos, pero también garantiza que esas mujeres, cuando se aburran de sus viejos, se despojarán lo bonito que llevan encima para ligarse a meseros argentinos, costumbre muy común últimamente en algunos de los bares y restaurantes de San Pedro Garza García, Nuevo León; en donde la levantadera de mancebos gauchos está muy in entre las damas de la región más rica del país.Yo quisiera aportar al programa de la respetable Academia algunos cursos que servirán a las futuras madres de los empresarios de este país. No solamente enriquecerán el acervo cultural de las criaturas, sino que las salvarán del tedio.

Propongo añadir a la curricula:

Karate, jujitsu y tiro al blanco: estas lecciones ayudarán a las señoritas
a defenderse de sus esposos cuando les quieran poner una zapatería marca
Ministerio Público. A falta de ovarios para poder denunciar un maltrato, sería
bueno que al menos supieran devolver un trancazo.

Procedimientos para anulación de matrimonio religioso: ello orientará al
alumnado a agilizar los trámites de separación necesaria ante la Sancta Sede
cuando se enteren de que su marido es gay o que se anda acostando con todas las
teiboleras checoslovacas que se encontró a su paso.

Utilización de la píldora del día siguiente: no querrán tener a un ché como
hijito que cante milongas en la madrugadas. Sería muy distinto al resto de sus
siete hermanitos.

Una cátedra de la historia de la mujer: ello les explicará que
históricamente, las damas han tenido que aprender cosas que van más allá de
mover la cuchara en una olla, para sobrevivir en este planeta.