Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

junio 25, 2004

La primera vez... de él

Una prueba de paciencia y tolerancia para cualquier mujer que tenga cierto kilometraje en el sexo es la de hacer el amor con un hombre virgen, o que no ha mantenido un ayutamiento fornicatorio más que con su manecita santa.Dicen que acostarse con hombres noveles en el sexo puede ser una experiencia adictiva, por la sensación de poder y dominio que se ejerce sobre las criaturas que se meten contigo a ese berenjenal erótico, pero vas a encontrarte con una fragilidad...de flor, nada que ver con tu perverso favorito.Pero de la vivencia obtendrás dos tesoros del saber que iluminarán tu zen ser: serás testigo de la eyaculación más rápida que hayas presenciado en tu vida (quizás sin penetración) y pasarás a ser en la historia patria de un individuo como: la que me desquintó.Mientras que para ti, él será una raya más en la cacha de tu pistola, tu serás la diosa-vagina a quien le llevaron de ofrenda su pene-exvoto. Cuando al día siguiente tu hayas olvidado su nombre, él estará nombrando el tuyo ante sus amigos y ante cualquiera que desee escucharlo. Bajo cuenta y riesgo de la que se crea la profesora Jimena corre la responsabilidad de estrenar. Pablo Neruda, en su "Confieso que he vivido", narra con preciosismo su primera vez, tirado en un montículo de heno. Era de noche en un paraje bucólico en donde Pablo (Pablo, Pablo, me encanta ese nombre...) dormía en un lugar fresco, en donde mucha gente estaba congregada ahí debido a lo sofocante de las caloras. Entonces una mujer sigilosa se le montó a Pablo Neruda, quien nomás sintió el roce de las trenzas femeninas en su rostro. Pero nunca supo quién fue. Neruda estaba paralizado, todo él fue una erección de la cual fueron eyaculados miles de hermosos versos...Pero como seguramente no serás la primera vez de un poeta de la talla de Neruda, ve pensando en las vicisitudes que atravesarás para navegar el tempestuoso río de las urgencias de un primerizo.Alguien me contó que cuando cumplió trece años quiso saber qué se sentía acostarse con una mujer. Obligó a su padre a que lo llevara con una prostituta para que “lo hiciera hombre”. Su papá cedió y le pagó a la señora de debajo del farol para que iniciara a su hijo en las suertes del sexo. El me cuenta que todo lo que recuerda es el rostro de la mujer cerca de él, su aliento bordeándole el cuello y tras la penetración, la oscuridad. Fue su muerte chiquita: la más intensa, telúrica y liberadora eyaculación de su vida.La mujer que descuaderne a un hombre por primera vez se va a llevar un trofeo a su casa. Solamente eso. Quizás no tengas un orgasmo y verás un concierto de cierta torpeza y ansiedad, lo cual es normal: la criatura no sabe, no conoce, tiene hambre y se quiere comer todo de un bocado.Creo que en cuestiones de sexo, sea con un hombre que jamás lo ha hecho o con alguien que ya ha recorrido grandes extensiones de pieles femeninas, es necesario que prevalezca el respeto, la tolerancia, la responsabilidad, la comunicación y la paciencia.No esperes que un hombre en su primer encuentro sexual sepa qué hacer. Cuando ellos van al matadero caminan de la mano de la ansiedad así como nosotras vamos arrastrando la incertidumbre. En ambos casos, un terrible miedo: ¿y si no le gusto?, ¿si no lo hago bien?, ¿me traje la ropa interior más nice?, debí depilarme..., ¿y si acabo primero que ella?, ¿y si no siento nada? No se claven, es una iniciación en la vida, no un concurso de a ver quién folla mejor en la primera entrada. Ya habrá un buen sexo con la práctica, con muchas horas de sudar y otras tantas de experimentar. Como decía nuestro amado Alfonso Reyes, “escribir es un oficio de nalgas”...Trasladen la máxima del maestro, pero al terreno erótico.Así que tomen en cuenta estas consideraciones para cuando vayan a la cama con un pollezuelo virgencito:

  • 1. Trata de que se relaje y que no se avorace. Todo va a llegar a su tiempo y el exceso de cachondez solamente detonará pequeños incidentes. Los hombres por lo general arriban al orgasmo en los primeros tres minutos y las mujeres después de los primeros quince, así que probablemente tengas a un hombre desfogado en menos de 30 segundos si se trata de su presentación en sociedad.
  • 2. Dispongan de tiempo y espacio. Nada que nos vamos a las cinco para llegar a las seis. Media hora de camino, cinco minutos de diversión y 25 minutos de regreso apresurado no hacen de la primera vez una experiencia memorable. Además eviten ejecutar su hazaña en lugares no autorizados o de alto riesgo de ser sorprendidos. Olviden la sala de sus casas, elevadores, el baño de un restaurante, la recámara de la abuelita, los pasillos de un edificio o el asiento de atrás del carro. Hay miles de moteles de precios razonables que pueden funcionar como templo iniciático.
  • 3. Sé comprensiva, tierna, cariñosa, platica un poco, ríanse mucho (no cuando él se quite la ropa, por favor), acaríciense todo lo que puedan y no apresuren el momento del coito. Con los años una se da cuenta que la penetración es un acto sobrevalorado.
  • 4. Es necesario jugar previamente, pero no te excedas en esa etapa sobre todo porque él puede terminar antes, lo que le puede ocasionar ansiedad y por ende, una nueva erección no sucederá, lo que le provocará más ansiedad y así sucesivamente hasta que necesite un diván para deshacerse de esos traumas.
  • 5. Sé generosamente comprensiva si no logra una erección. No es un momento para hacer bromas al respecto y es preciso despreocuparlo sobre la situación.
  • 6. Nada de extravagancias. No intentes hacer el candelabro italiano, ni demasiadas cosas sofisticadas que lo sobreestimulen. Hagan las posiciones normales y sin ningún grado de dificultad. Es la primera vez de un hombre en el sexo, no una función del Cirque du Soleil.
  • 7. Por todos los santos: usen condón.
  • 8. Evita el sexo oral, porque no bien te acerques a su genitalia, él ya va a estar haciendo erupción.

Dictados estos apuntes, prepárate para cortar el listón y a convertirte en la mujer de su iniciación sexual. Así sea.