Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

julio 25, 2004

Caricaturas cachondas

Las caricaturas me resultan bastante divertidas cuando ando de humor. En mi edad adulta empecé a ponerles más atención un día que se logró el sueño dorado de todos l@s que odiábamos al Correcaminos. Vi un promocional del Cartoon Network en donde mi amado Coyote está guardando unos patines supersónicos marca Acme (but of course!) mientras tenía al Correcaminos amarrado y encima del fuego. ¡Estaba cocinándolo! En ese momento muchos de mis traumas infantiles desaparecieron y me dejé de preocupar del por qué siempre sentía una simpatía por los personajes perdedores de las caricaturas. Pero bueno, si conocen a algunos novios comprenderán muchas de mis manías infantiles.Ayer estaba viendo las caricaturas de un personaje que se llama Melvin, quien por cierto, está hórrido. El individuo éste se encuentra acompañado de un saxofonista que toca cachondísimo. Entonces la vecina de Melvin, toda ella sexosa, con una cara de denme lo que sea pero ya, y contoneando hasta las pestañas arriba al departamento de Melvin y le dice palabras más o palabras menos algo así: “¿quién está tocando esa música?, ¡que me vuelve loca!”.O sea, a la personaja de la caricatura solamente le faltaba sobarse los senos, sacarse uno de ellos y lamerse un pezón. Más explícito de lo que le urgía no podía ser.

(Paréntesis enorme, hablando de urgencias: Me escribió una chava que leyó mi
artículo del consolador del Conejito Rosa y me pidió que le dijera dónde lo
podía conseguir porque era urgente. Mira mija: en cualquier shop venden
consoladores del estilo del Conejito Rosa, pero se llaman distinto. La cualidad
de éste es que tiene muchas velocidades, varios aditamentos y un receptáculo de
esferitas que se mueven y te rozan bastante rico. Espero que sea urgente para un
regalito de despedida de soltera o para que le enseñes a tu novio a usarlo
contigo, y no porque no encontráis con quien follar. Ningún consolador sustituye
al pene por más centímetros que midan. Acuérdense que lo importante del falo es
la actitud, no las baterías).

Vuelvo a la caricatura de Melvin. Cuando la personaja quiero-que-me-revuelques-sin-piedad pregunta por el ejecutante de la música cachonda, Melvin hace a un lado al saxofonista y dice: soy yo. Entonces ella dice: “voy a ponerme algo más cómodo y regreso”. En ese momento solté una de mis proverbiales y sonoras carcajadas. A la personaja solamente le faltó agregar: papacito y te traes los condones, que te voy a dar hasta miedo... Obviamente que mientras veíamos la caricatura inventamos más frases que dieran más contundencia al guión, un poco más guarras, pero divertidas.Melvin inteligentemente se pone al músico en la boca, porque es un personajito muy piccolino, para hacer como que él es quien ejecuta el sax. Entonces llega la personaja y Melvin inicia su ejecución apócrifa. Ella se pone, efectivamente, como loca. Se le soba y se le sube al Melvin y le brinca encima con unos movimientos que ya quisiera ejecutar yo alguna vez, pero que ciertas leyes me lo impiden, empezando con la de gravedad.Los dibujantes de Melvin, además de haberse aventado un buen churro de Colombia Golden, debieron haber repasado el kama sutra, porque la personaja le hizo a Melvin una postura que parecía la de chivito en precipicio combinada con un número del "Circo Atayde".Además de brincarle encima, la personaja (perdón por ponerle así pero soy malísima para los nombres) se le untó a Melvin como serpiente en celo, mientras lanzaba entrecortados mugidos. Estaba prácticamente teniendo un orgasmo entrelazado en los pentagramas de la sensualidad musical que da el saxofón. Ciertamente el sax es el segundo instrumento musical más sexy. Finalmente a ella se le baja el trip porque el pequeño músico es tragado por Melvin y ahí la historia pasa a otra etapa más aburrida, porque terminamos viendo Johnny Bravo. Para quienes nunca hayan visto a Bravo, es una caricatura de un vato que está mega bueno, pero que es sumamente imbécil (Me recuerda a todas las carnes masculinas que han entrado a Big Brother, menos a Kawaghi claro... porque no está bueno).Todas las caricaturas están por el estilo: súper sexosas, con mensajes feromonales en donde niños se enamoran de niñas o tienen conflictos existenciales por su belleza o su fealdad. Es más. Vi un capítulo de Bob Esponja en donde uno de los monos invita a Bob a que se pongan a revisar los cajones de ropa interior de su vecina. Eso en mi pueblo es llamado fetichismo.Podría hacer un tratado filosófico acerca de las caricaturas, porque ciertamente mi generación es un reflejo de lo que mamamos de nuestra madre la TV. Somos una mezcla entre la pachequez de la Pantera Rosa, cursis como Heidi, desesperanzados como Mandibulín y eclécticos - pero fuera de época - como Los Picapiedra.Esperemos unos veinte años para observar el freak mix que salga de esta generación de espectadores.