Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

octubre 14, 2004

El Valle de los Sementales... entre otros títulos

Pornografía, según la Real Academia de la Lengua Española, es el carácter obsceno de obras literarias o artísticas, o bien el tratado de la prostitución. Exactamente se aproxima más al mundo de las sexoservidoras, ya que la raíz porno, corresponde a Afrodita Porné (prostituta en griego), quien es la santa patrona de las hermanas meretrices. De hecho los pornikotelos en Grecia, son el antecedente del table dance o de los salones de sexo en vivo que hoy hacen las delicias de chicos y grandes, con la diferencia de que allá había mayor variedad y sobre todo, los griegos tenían una actitud hacia el sexo más sabia, que la de los romanos por ejemplo. Es decir, no se atascaban en el lodo en las orgías o evitaban hartarse. Porque el erotismo era una celebración de los sentidos y de la mente, por ello no iban a ponerse a fornicar a diestra y siniestra, tampoco iban a emborracharse sin una buena causa y sabían moderarse, por llamarlo de alguna forma. Poseían una conciencia absoluta de la administración efectiva de la castidad y la continencia.Sea cuál fuere el origen de la palabra, la pornografía siempre ejercerá sobre nosotros una fascinación morbosa, aún y no seamos consumidores asiduos del porno. En las mujeres el consumo de pornografía se ha elevado considerablemente: ya no es solamente del varón tener su revistita almidonada debajo de la cama o entre los colchones, o bien escondida entre los libros (porque nadie lee). Las mujeres ya han comprendido que a veces necesitarán un aditivo para estimular la visión y las glándulas se pongan a repicar.Sin embargo, de la misma manera que podemos encontrar contenidos excitantes en una serie de películas, revistas o sitios en Internet, en el mismo material están a la vista los elementos que nos bajarán las ganas o nos harán gracia.El pasado mes de julio, a finales del mismo, me dediqué a buscar películas porno en el Festival Erótico de la Ciudad de México (el de la Magdalena Mixiuca). Mi intención era ver algunas y hacer unas breves reseñas de las mismas, pero comprobé que no tengo paciencia, ni ganas, ni estómago. Las películas porno son demasiado aburridas. Pero eso sí, en una rápida escaneada de los títulos, comprobé que en un mercado tan atiborrado de material porno, es de vital importancia que los títulos de las pelis sean simplemente impactantes, con impacto oropélico y pelafustanesco.Una vez cayó en mis manos (y por poco se cae de mis manos ante el impacto de tan taladrante visión) un vídeo porno con el discreto título de “Las paradas del taxista”. Quienes me conocen o son mis cuates cercanos, deben de estar girando los ojos en señal resignatoria diciendo “¡Ash! ¡Ya va de nuevo con las paradas del taxista!” Pero temo declarar que no poseo muchas películas porno en mi casa con nombres ridículos. Tenía a la vista entre mis videos lo mejor de Savannah y Ginger Lynn, y creo que ya se la regalé a alguien o la perdí en una mudanza.Las paradas del taxista es una fina pieza del porno mexicano de tintes absolutamente surrealistas. En ella un tipo que puede ser el lavacoches más próximo o el burócrata más feo, se liga a frondosas damas a quienes se fornica en sonoro catre, mientras ellas, gemebundas, aplacan el sonido del cuachaleo de sus carnes con orgasmos fingidos, que de seguro estudió detenidamente Meg Ryan antes de filmar “When Harry met Sally”.Pero volviendo a mis hallazgos antropológicos en el Festival Erótico, quise recoger para ustedes unas preciosas gemas de la gramática mexicana, y sobre todo, la brillantez e ingenio del mexicano para ponerle títulos a las películas.Está fuera de mi alcance la habilidad de bautizar cosas, textos, baños públicos y penes de alguien, por lo que deben de apreciar en lo que vale el hecho de que haya gente con la gracia y desfachatez para poner títulos como los que les comentaré. Por supuesto, la categoría más notoria y en donde abundaron vídeos, fue en los que se exalta de manera exagerada, esa falsa idea masculina de que nosotras estamos urgidas de un hombre. Por ello hay títulos como “Ansiedad de macho”, “Coitos depravados”, “Orificios mancillados”, “De Rusia con ardor”, pero mi preferido es “Insaciablemente hembra”. Debo decir que lo rasposo de las imaginaciones de los tituladores oscila entre lo grotesco, lo sadiano y a veces retoza en la cultura pop y lo hipermoderno. Pero lo mejor de todo, es que estas criaturas que el divino ha creado ni siquiera saben que en algunos contados casos han creado frases de culto como “Big Brote” (con la tipografía del Big Brother y toda la cosa), “Échate una rusa” (con la foto de una mujer eslava vestida únicamente con un gorro de piel de oso), “La ardiente anaconda” (no comments), “¿De pierna o de pechuga?”, “Laika: la perra rusa” y “La paro de día”.¿A poco no son un portento todos los títulos? ¡Dios libre la hora en que a éstos excretores les salga una enfermedad en los pies, porque entonces cómo van a escribir sus creaciones que son un deleite! Hay títulos que reflejan nuestra moral judeocristiana como: “Yo te creía decente”, “Deleites prohibidos” y “Hoguera juvenil”. Los títulos gays son muy parecidos, pero la mayoría vienen con advertencias o leyendas como: “Sorprendentes situaciones...y traseros”. “El valle de los sementales” es un título de vídeo gay que denota que hubo trabajo, lluvia de ideas y hasta un cierto toque romántico tipo novela del siglo XVIII. Nada que ver con la naquez de: “Bolas y palos”, del mismo género, o la presuntuosidad de “Ass collector” o la autogolezca y buga “Pon tu nabo en mis manos”, o hasta la muy pretenciosa “Anales de Rocco”, o “Atrocidades anales de Rocco”. Lo único atroz es que Rocco Sigfriedi cobre lo que cobra por película.Por último mencionaría la categoría Ministerio Público: “Chavitas ponedoras”, “Cachorritas de 18” (que se ven de 35), y un sin fin de títulos que anuncian sexo con mujeres jóvenes que van de los 18 a los 21. De por sí el subconsciente de este mundo está ya lo bastante enfermo...Del mundo del porno cada quien tome lo que mejor le acomode, que como sea el título que escojas en una película, generalmente el contenido tiene exactamente todo lo contrario. Son los encantos de este género.

Manual de etiqueta para el sexo: 5 puntos a considerar

¿De pronto, en la curva más elevada del fornicio ella te da la espalda y dice que quiere dormir? O peor, ¿se levanta de la cama, del sillón o se sale del carro y asegura que tiene que ir a orinar? ¿Qué le está pasando a esta individua, que ya quiere hacer del coitus interruptus su palabra favorita en latín?No es ella...Tal vez seas tú. Existe un rosario lastimero de situaciones en las que los hombres se ven envueltos durante el sexo, en donde no se dan cuenta de que claramente están haciendo las cosas mal...O no están ejecutando ciertas cosas...O hay cosas que ellos creen que siempre deben hacer durante el acto fornicatorio e invariablemente les resultan fatal.Por ello a continuación mostramos nuestro breve manual de los buenos modales en la cama para hombres (¡Ash!, luego hago uno para mujeres, no empiecen a chilletear, compas.); en él incluimos ciertos puntos fundamentales a cubrir, no solamente para hacer sentir a una mujer con cierto kilometraje a gusto, sino también para evidenciar el proceso evolutivo del ser humano masculino como especie.Nuestro breve manual de etiqueta incluye puntos tan básicos que ayudan a evitar que la mujer más dispuesta, solícita y apasionada se convierta en la zorra esa que se salió de la casa dejando la puerta abierta. Helos aquí...

1.- Jamás, nunca obligues a una mujer a que se baje a hacerte el sexo oral
empujando su cabeza hacia abajo en dirección a tu pene: ella irá solita hacia tu
zona genitálica impulsada por el imán que le constituye tu miembro... si le da
la gana. Aunque lo niegue, se haga de la boca chiquita y pretenda que no le
gusta so much, la mayoría de las mujeres adoran hacer el sexo oral e incluso en
un grupo de diez, ocho van a presumir que son las mejores en esa disciplina
semiolímpica. Son legendarias las discusiones entre gays y chavas por ver quién
lo hace mejor. Debo decir que el ala rosa está dominando por mucho la gesta por
el mejor blow job. Las mujeres tenemos todavía mucho que aprender y prácticar.
En fin. Cuando la cabeza de una chava es orientada hacia el miembro sin que ella
haya dicho: “por favor guíame hacia tu pene porque necesitas una buena chupada”,
entonces deberás de dejar a un lado tu papel de guía y mentor, para proceder a
solicitar amablemente el oral, decirle que te encantaría que lo chupara como
paleta, o cualquier otro eufemismo suavizante que ponga a modo su boca en donde
más te gusta.PD: No funciona tampoco que le abras la bragueta en la cara con una
erección justo enfrente de sus ojos. Ni siquiera cuando has pagado por recibir
el servicio.

2.- No te resistas a usar condón cuando ella ya te lo ha pedido en
repetidas ocasiones y diciendo por favor: desde la lucha por la igualdad de los
derechos femeninos y masculinos. No ha habido discusión más sobada que la de:
“ponte el condón mi amor, no seas así”. Amén de que el condón es el último de
los mohicanos en la lucha por el sexo seguro, ellas tienen cada vez más
conciencia de su uso. No les quites esa ilusión y cálzate el preservativo. Y por
favor, lee el artículo “Quita, nudo, cesto” para que aprendas cómo tirarlo a la
basura. Me irritan los hombres que aún dejan tirados los hules en el piso o los
avientan al cesto de la basura y no le atinan. ¿Quién dejó salir de la jaula a
estos individuos?

3.- ¿Quién dijo que las mordidas, chupetones y pellizcos en los pezones son
lo último en la experimentación del placer? A menos que ella llegue vestida
totalmente de cuero negro (o un modelito en imitación piel, lo cual es bastante
chafa), siendo arrastrada por una cadena de perro y con un látigo en la boca,
nada indica que debas hacerle daño en la piel dejándole marcas por tus
arrancones en primera. Otra cosa, Señor Koblenz: no succiones los pechos ni en
los genitales. Contén tus ansias y sé gentil con los senos. Que no te rebase tu
trauma por el hecho de que tu mami no te haya querido amamantar.

4.- Ano no, así como así. Existen especímenes masculinos que se atreven a
hacer el sexo anal sin consentimiento, aviso o notificación, y lo peor, sin
lubricante. Cual allanamiento sin orden de cateo muchos pretenden entrar en una
zona delicadísima que requiere mínimo una hora de sensibilización previa manual
u oral para que se relaje, y fácil como un año de relación con la susodicha. Y
eso si bien te va. Algunas mujeres se sienten cómodas con entablar sexo anal
(estamos hablando del fornicio gratuito y con tu pareja ocasional o estable),
pero como unos 2 mil millones de damas aproximadamente en todo el mundo,
definitivamente prefieren un protocolo más elaborado para otorgar el pase de
acceso a esa cavidad.

5.- Este punto me parece aún inverosímil de mencionar, pero lo haré en
nombre de mi apostolado sexual. Debes evitar a toda costa nombrar a cualquier
mujer de este planeta, de tu pasado, presente, futuro, familiares, ex-novias, ex
lo que sea, mientras se realiza el fornicio. La mujer que estaba contoneándose
entusiastamente encima de ti pasará de Afrodita cachonda a Medusa furiosa si se
te sale el recuerdo de otra que no sea ella. Y definitivamente engrosarías la
fila de pacientes de implante de pene en Tailandia (país campeón en este tipo de
cirugías) si se te ocurre cometer ese error cuando estés recibiendo tu dosis de
sexo oral. Cuida esa boca... y todo lo demás.

PD: Por favor cooperen con las campañas de la lucha contra el cáncer de seno. Y todas, a revisarnos en la regadera para ver cómo andamos.