Ivaginaria, de Elia Martínez-Rodarte.

Una columna de sexo y relaciones. Todos los textos: Copyright © Elia Martínez-Rodarte 2005

octubre 14, 2004

Manual de etiqueta para el sexo: 5 puntos a considerar

¿De pronto, en la curva más elevada del fornicio ella te da la espalda y dice que quiere dormir? O peor, ¿se levanta de la cama, del sillón o se sale del carro y asegura que tiene que ir a orinar? ¿Qué le está pasando a esta individua, que ya quiere hacer del coitus interruptus su palabra favorita en latín?No es ella...Tal vez seas tú. Existe un rosario lastimero de situaciones en las que los hombres se ven envueltos durante el sexo, en donde no se dan cuenta de que claramente están haciendo las cosas mal...O no están ejecutando ciertas cosas...O hay cosas que ellos creen que siempre deben hacer durante el acto fornicatorio e invariablemente les resultan fatal.Por ello a continuación mostramos nuestro breve manual de los buenos modales en la cama para hombres (¡Ash!, luego hago uno para mujeres, no empiecen a chilletear, compas.); en él incluimos ciertos puntos fundamentales a cubrir, no solamente para hacer sentir a una mujer con cierto kilometraje a gusto, sino también para evidenciar el proceso evolutivo del ser humano masculino como especie.Nuestro breve manual de etiqueta incluye puntos tan básicos que ayudan a evitar que la mujer más dispuesta, solícita y apasionada se convierta en la zorra esa que se salió de la casa dejando la puerta abierta. Helos aquí...

1.- Jamás, nunca obligues a una mujer a que se baje a hacerte el sexo oral
empujando su cabeza hacia abajo en dirección a tu pene: ella irá solita hacia tu
zona genitálica impulsada por el imán que le constituye tu miembro... si le da
la gana. Aunque lo niegue, se haga de la boca chiquita y pretenda que no le
gusta so much, la mayoría de las mujeres adoran hacer el sexo oral e incluso en
un grupo de diez, ocho van a presumir que son las mejores en esa disciplina
semiolímpica. Son legendarias las discusiones entre gays y chavas por ver quién
lo hace mejor. Debo decir que el ala rosa está dominando por mucho la gesta por
el mejor blow job. Las mujeres tenemos todavía mucho que aprender y prácticar.
En fin. Cuando la cabeza de una chava es orientada hacia el miembro sin que ella
haya dicho: “por favor guíame hacia tu pene porque necesitas una buena chupada”,
entonces deberás de dejar a un lado tu papel de guía y mentor, para proceder a
solicitar amablemente el oral, decirle que te encantaría que lo chupara como
paleta, o cualquier otro eufemismo suavizante que ponga a modo su boca en donde
más te gusta.PD: No funciona tampoco que le abras la bragueta en la cara con una
erección justo enfrente de sus ojos. Ni siquiera cuando has pagado por recibir
el servicio.

2.- No te resistas a usar condón cuando ella ya te lo ha pedido en
repetidas ocasiones y diciendo por favor: desde la lucha por la igualdad de los
derechos femeninos y masculinos. No ha habido discusión más sobada que la de:
“ponte el condón mi amor, no seas así”. Amén de que el condón es el último de
los mohicanos en la lucha por el sexo seguro, ellas tienen cada vez más
conciencia de su uso. No les quites esa ilusión y cálzate el preservativo. Y por
favor, lee el artículo “Quita, nudo, cesto” para que aprendas cómo tirarlo a la
basura. Me irritan los hombres que aún dejan tirados los hules en el piso o los
avientan al cesto de la basura y no le atinan. ¿Quién dejó salir de la jaula a
estos individuos?

3.- ¿Quién dijo que las mordidas, chupetones y pellizcos en los pezones son
lo último en la experimentación del placer? A menos que ella llegue vestida
totalmente de cuero negro (o un modelito en imitación piel, lo cual es bastante
chafa), siendo arrastrada por una cadena de perro y con un látigo en la boca,
nada indica que debas hacerle daño en la piel dejándole marcas por tus
arrancones en primera. Otra cosa, Señor Koblenz: no succiones los pechos ni en
los genitales. Contén tus ansias y sé gentil con los senos. Que no te rebase tu
trauma por el hecho de que tu mami no te haya querido amamantar.

4.- Ano no, así como así. Existen especímenes masculinos que se atreven a
hacer el sexo anal sin consentimiento, aviso o notificación, y lo peor, sin
lubricante. Cual allanamiento sin orden de cateo muchos pretenden entrar en una
zona delicadísima que requiere mínimo una hora de sensibilización previa manual
u oral para que se relaje, y fácil como un año de relación con la susodicha. Y
eso si bien te va. Algunas mujeres se sienten cómodas con entablar sexo anal
(estamos hablando del fornicio gratuito y con tu pareja ocasional o estable),
pero como unos 2 mil millones de damas aproximadamente en todo el mundo,
definitivamente prefieren un protocolo más elaborado para otorgar el pase de
acceso a esa cavidad.

5.- Este punto me parece aún inverosímil de mencionar, pero lo haré en
nombre de mi apostolado sexual. Debes evitar a toda costa nombrar a cualquier
mujer de este planeta, de tu pasado, presente, futuro, familiares, ex-novias, ex
lo que sea, mientras se realiza el fornicio. La mujer que estaba contoneándose
entusiastamente encima de ti pasará de Afrodita cachonda a Medusa furiosa si se
te sale el recuerdo de otra que no sea ella. Y definitivamente engrosarías la
fila de pacientes de implante de pene en Tailandia (país campeón en este tipo de
cirugías) si se te ocurre cometer ese error cuando estés recibiendo tu dosis de
sexo oral. Cuida esa boca... y todo lo demás.

PD: Por favor cooperen con las campañas de la lucha contra el cáncer de seno. Y todas, a revisarnos en la regadera para ver cómo andamos.